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Sáqueles provecho a las discusiones familiares

Si piensa que su familia está en graves problemas o quiere escapar de ella porque sus integrantes discuten, nunca están de acuerdo, gritan e, incluso, pelean, no hay de que preocuparse, lo raro sería que esto no ocurriera. Estos comportamientos suceden porque las familias son por naturaleza un grupo heterogéneo donde cada miembro tiene distintos criterios y diversas formas de expresarlos.

06 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Por esta razón es importante saber discutir y aprender de las peleas que se producen en casa, para que en situaciones similares, con otras personas, las diferencias se aprendan a solucionar de la mejor manera.

La psicóloga de familia Lucía Vargas considera que “la familia debe servir para generar espacios de individualidad y diferencia. Es sano que los hermanos tengan desacuerdos y hasta que peleen, lo que no es bueno es que esta sea la única forma de relacionarse”.

Precisamente, hay que tener en cuenta que existen muchas maneras de comunicación. Por ejemplo, las familias no tienen que estar todo el tiempo en diálogos formales sino que también tienen que sacar provecho de las conversaciones espontáneas.

Tampoco los padres tienen que acompañar a todos lados a sus hijos adolescentes, lo mejor es que cada uno aprenda a respetar los espacios y la privacidad de los demás. Es erróneo pensar que la familia siempre tiene que estar reunida.

“El hogar es como un ente vivo que va pasando por etapas. Una, cuando la pareja vive sola; otra, cuando tiene hijos y otra, cuando vuelve a quedar sola. Las personas se ajustan a estos cambios y en cada momento se generan diferentes tensiones que hay que saber solucionar”, agrega Vargas.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que estas discusiones no se pueden volver una rutina. Cuando alguien empieza constantemente a crear el conflicto y genera problemas por cosas mínimas, hay que prestarle mayor atención.

En estos casos lo mejor es analizar el problema e identificar el trastorno que esto genera. Porque en ocasiones no es solo una persona sino el sistema familiar el que falla y es uno de los miembros el que manifiesta el problema.

Resaltar lo positivo Es importante sacarle provecho a las peleas. La función psicológica de estos enfrentamientos permite que en estas circunstancias se conozcan aspectos de las otras personas que de otra manera no se conocerían.

Por eso, lo mejor es rescatar lo positivo de las discusiones, destacar en los hijos o en la pareja lo bueno y, cuando no estén discutiendo, hacerles ver los errores que cometen en momentos de tensión.

“Hay que compartir más y comenzar a acercarse, hacer un análisis de las cosas que les agrada, buscar lo positivo que tiene la familia y aferrarse a eso. Entender que somos únicos y que no todas las familias tienen que comportarse igual”, aconseja Eloisa Infante, psicóloga de familia.

También es importante tener en cuenta las razones que motivan los desacuerdos. Una de las causas más frecuentes para discutir es el estrés. Y en esta época de vacaciones, en la que se comparten más momentos, los contrastes emocionales para las familias son más evidentes.

“Todos los seres –agrega Infante– le tenemos miedo, de alguna manera, a las reuniones familiares, porque en ellas se hacen evidentes los celos y las competencias de la familia política”.

Después de la discusión lo mejor es hablar del asunto civilizadamente, sin gritos, tratando de ser lo más objetivo posible o buscando una persona neutral dentro de la familia. Y lo más importante, poniendo de antemano el amor que existe.

Hay que compartir más y comenzar a acercarse, entender que somos únicos y que no todas las familias tienen que comportarse igual”.

Eloisa Infante, psicóloga de familia.

Recuerde siempre...

Identificar el problema.

Escuchar sin interrumpir.

Preocuparse de los sentimientos de los demás.

Atacar el problema.

y no a la persona.

Ser responsable de lo que dice y hace.

Culpar, vengarse, golpear, denigrar o amenazar son comportamientos que no se deben tolerar y lo mejor es pedir ayuda.

HAY QUE SABER IDENTIFICAR Y SOLUCIONAR LAS DIFERENCIAS 1.

Cuando las peleas se salen de las discusiones normales y pasan al maltrato y a la falta de respeto hay que sentarse entre todos y hacer un análisis.

2.

No es conveniente hablar en subgrupos porque esto genera más conflicto. Es mejor que toda la familia se reúna y expresen lo que sienten.

3.

El que tiene más ascendencia o autoridad, puede ser alguno de los dos padres, debe organizar o moderar el análisis.

4.

Los hogares que siempre están en crisis deben acudir al psicólogo o al psiquiatra y hacer una psicoterapia de familia