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Desigualdad

Un reciente informe de la ONU sobre desigualdad alrededor del mundo fue ampliamente reportado por la prensa. Indica que 2 por ciento de los adultos más ricos son dueños de la mitad de todos los bienes, lo cual claramente muestra una distribución muy sesgada. Pero cuando se aclaran los conceptos, la desigualdad debidamente definida no es tan extrema como el informe sugiere. Además, ha estado disminuyendo a través de los años.

06 de enero 2007 , 12:00 a.m.

El informe fue elaborado por muy buenos economistas y es un trabajo meritorio en lo que trata de hacer: medir el valor en el año 2000 de la distribución mundial de activos netos, es decir, sustrayendo las deudas. Los autores tuvieron acceso a estadísticas de países con más de la mitad de la población mundial y estiman la de los demás. No menciona lo que ha sucedido con la desigualdad a través del tiempo, aunque algunos de los informes periodísticos afirman que demuestra el aumento de la desigualdad en décadas recientes.

Las estadísticas de ingresos muestran, por el contrario, que la desigualdad de ingresos se ha reducido notablemente desde 1980. Esto se debe principalmente, aunque no exclusivamente, al dramático crecimiento de China e India, que agrupan a 37 por ciento de la población del mundo. Otros estudios demuestran que la porción de la población mundial que vive con ingresos de 1 o 2 dólares diarios se ha reducido considerablemente en los últimos 25 años.

Sueldos y no ganancias sobre el capital invertido es el factor determinante de los ingresos de la gran mayoría de la gente, en las naciones ricas y en las pobres. En capital humano y no activos es donde la gente tiene la mayor parte de su riqueza. El capital humano es determinado por la educación, entrenamiento, nutrición y demás inversiones en la salud. Los ingresos provenientes del capital humano es de alrededor de tres veces del total que proviene de inversiones de todo tipo. Y esa riqueza proveniente del capital humano goza de una distribución mucho más pareja.

La desigualdad de la salud entre países también ha disminuido mucho a partir de 1960, pero la desigualdad de ingresos en Estados Unidos y en muchos otros países ha aumentado considerablemente desde 1980, en parte debido a la alta rentabilidad de la educación y demás aspectos del capital humano. Esta mayor desigualdad parece estar relacionada con la tecnología y la globalización, que han aumentado los ingresos de la gente mejor entrenada. Sin embargo, la desigualdad en expectativa de vida se ha reducido en los países desarrollados.

Mis argumentos no deben interpretarse como complacencia respecto a la desigualdad dentro de este país o en relación con los demás países. Por ejemplo, E.U. debiera lograr que más jóvenes de familias pobres terminen el bachillerato y vayan a la universidad. Los últimos 25 años han sido devastadores para gente sin educación, pero no es un problema fácil de solucionar. La legalización de las drogas eliminaría la tentación de los jóvenes en las barriadas pobres de las grandes ciudades de abandonar los estudios para vender drogas. También apoyo aumentar la competencia entre las escuelas.

Las naciones pobres debieran seguir el ejemplo de China e India, abriendo sus economías a la competencia y al comercio internacional para que logren también un rápido crecimiento. Las naciones ricas, por su parte, deben reducir sus barreras a la importación de productos de los países en desarrollo.

En conclusión, la desigualdad mundial en ingresos ‘reales’, lejos de aumentar, se ha reducido mucho en los últimos 25 años. Pero mucho queda por hacer en el campo de igualdad de condiciones, tanto internamente como entre naciones y es un error concentrar la atención en la igualdad de bienes, que son un componente de la desigualdad, pero no su principal determinante ni tampoco del bienestar.

* Profesor de economía de la Universidad de Chicago y Premio Nobel © www.aipenet.com