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Pasto, una fiesta en blanco y negro

Hace 55 años, Sigifredo Narváez trabajó como ayudante de un taller de artesanos creando figuras de barro, cubiertas en cola y papel, para los carnavales de Pasto (Nariño). Desde entonces no ha dejado ese mágico mundo y ahora tiene su espacio propio para mostrar las primeras semanas de enero sus muñecos de fantasía en el Carnaval de Blancos y Negros.

04 de enero 2007 , 12:00 a.m.

A las calles de la capital de Nariño salen esas figuras que montadas en carrozas miden hasta 12 metros, pesan entre dos y tres toneladas y representan leyendas populares, burlas a personajes nacionales o simplemente fantasías.

Narváez se regocija cuando unas 300.000 personas se ubican en los andenes para mirar el paso de ese desfile, uno de los más reconocidos de Colombia.

Este maestro espera que sus descendientes sigan la tradición que reúne esta semana de fiesta a todo un pueblo.

Durante días y noches de insomnio, al son de la música de la región, animados por el amor infinito al Carnaval, los artesanos en los últimos cuatro meses del año moldean sus ideas.

Los turistas se acercan en los días previos al gran desfile del 6 de enero a los talleres de los escultores, alma y nervio de este Carnaval que busca ser reconocido en el mundo como patrimonio intangible de la humanidad.

El programa incluye el carnavalito y, hoy, la llegada de la familia Castañeda, como antesala de la aparición de ‘Pericles Carnaval’, que da la bienvenida a la rumba y prohíbe la tristeza. Es un símbolo que se repite desde 1928.

Mañana, la fiesta se tiñe de negro, cuando propios y extraños se pinten la cara y recuerden los tiempos de la esclavitud en que la corona española permitió un día de libertad para los negros y el sábado, se juega a los blancos, bajo una lluvia de talcos perfumados precediendo la lenta marcha de las carrozas, al son de las comparsas de las ñapangas como cariñosamente se les llama a las campesinas.

Este año participan más de 10 colectivos coreográficos de Bolivia, Perú, Ecuador, Venezuela, Argentina y Colombia, para sumar unos 5.000 bailarines en escena.

Homenaje a un poeta El carnaval rinde en el 2007 un homenaje al poeta Aurelio Arturo, quien nació hace un siglo en el municipio de La Unión, que conserva la casa donde vivió hace 100 años y el año pasado inauguró un café a su nombre.

Varias carrozas evocaran en sus figuras la obra del escritor, y la admiración y gratitud nariñense se verán reflejadas en el colorido desfile, y recordaran la frase que lo hizo celebre: “Donde el verde es de todos los colores”.

La figura del poeta estará en medio de los dioses ancestrales, la gallera municipal de Bombona, el portal de los sueños, la evocación de los mercados dominicales, la naturaleza como metamorfosis, el volcán Galeras y el color de los Andes, que reflejan las ideas de artesanos.

“No trabajamos por el dinero ni por una solución económica, competimos por honor. El amor al carnaval lo llevamos en la sangre. Siempre digo que será el último pero al final de cada desfile ya voy pensando en la próxima carroza”, dice Roberto Otero, quien ya ha ganado en cuatro oportunidades la competencia.

NO OLVIDE VISITAR LOS ALREDEDORES DE LA CAPITAL NARIÑENSE.

Volcán Galeras: La travesía es de 4 horas sin escalas, pero hay que disponer de tiempo para detenerse en el Ingenio y ver de cerca el trabajo de los paneleros y para conocer las artesanías que fabrican los famosos sombreros de paja toquilla que venden en Sandoná. La carretera está en buenas condiciones, aunque tiene grandes trayectos despavimentados.

Santuario de las Lajas en Ipiales: en la frontera con el Ecuador, catalogado como una joya en América gracias a su construcción. El viaje dura hora y media. De regreso se puede pasar por El Charco, donde venden el mejor cuy nariñense, plato típico.

Ruta a Chachagui: a 40 minutos de la capital, está rodeada de casas campestres, balnearios y sitios de recreación.

Laguna de La Cocha: A 30 minutos de Pasto, un encuentro con la naturaleza, un espejo de agua de más de siete kilómetros y 80 metros de profundidad. De sus aguas emerge la isla La Corota, Santuario de Flora y Fauna, ideal para observar colibríes y gran variedad de aves. Se puede disfrutar de una exquisita trucha arco iris en los restaurantes Rafa, Naturalia o Camino Real.

El 8 de enero: se celebra el Festival del Cuy y la Cultura Campesina en el corregimiento de Obonuco, a 10 minutos de Pasto.

LO QUE NO SE DEBE PERDER DE ESTA CIUDAD.

Los eventos están a la orden del día: serenatas con los mejores tríos de América y rock en la plaza del carnaval, acompañado del reguetón en las plazas de Nariño y del Carnaval, y los parques Santiago y Bolívar. Así mismo, encuentro de salseros en la concha acústica Agustín Agualongo y música andina en el estadio Libertad.

En la noche, recorrer la ciudad es buen plan. Cinco cuadras al norte de la Plazoleta del Carnaval y la Cultura se ven desde el Parque Nariño la cúpula blanca de la Iglesia de San Juan Bautista, seguida de las dos torres doradas de la Catedral.

Vale la pena ir hasta allá para internarse en la carrera 27 y luego, rumbo al occidente, ir hasta Taminango, un museo de arte y tradiciones populares donde además de conocer la cultura nariñense se descubren que sitios son infaltables a la hora de realizar una travesía por Pasto.

Es buena idea ir a la Casa del Barniz (calle 13 No. 24-92), una asociación de artesanos que elaboran artículos decorados con barniz (foto abajo), látex extraído del árbol del barniz.

En las avenidas de los Estudiantes y Panamericana se encuentran las mejores discotecas y los restaurantes de lujo.