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Ban ya se metió en líos por no condenar ejecución de Saddam

En su primer día de trabajo, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se metió en dificultades cuando dijo que la pena capital debe ser una decisión de cada país, toda una novedad, pues la ONU se opone por principio a ella.

04 de enero 2007 , 12:00 a.m.

La ONU tiene una posición oficial en la que se opone a la pena de muerte y Kofi Annan, el predecesor de Ban, la reiteró frecuentemente. El principal enviado del organismo mundial ante Irak, Ashraf Qazi, lo recalcó de nuevo el sábado, después de que el ex dictador iraquí fue ahorcado.

Sin embargo, Ban asumió un enfoque distinto, en el que nunca mencionó la prohibición de la ONU a aplicar la pena de muerte en todos sus tribunales internacionales, y el derecho a la vida consagrado en la carta de las Naciones Unidas.

“Saddam Hussein fue responsable de cometer delitos execrables y atrocidades inimaginables contra el pueblo iraquí y nunca debemos olvidar a las víctimas de sus crímenes –dijo Ban en respuesta a la pregunta de un periodista acerca de la ejecución de Saddam, el sábado, por crímenes contra la humanidad–. El asunto de la pena capital le corresponde decidirlo a cada país”.

Su respuesta sembró la duda sobre si Ban puso en tela de juicio la posición oficial de la ONU en torno a la pena de muerte, o si simplemente la comunidad internacional deberá esperar a que el nuevo secretario se percate de cómo, en su rango, cada palabra puede hacer la diferencia.

Michele Montas, la nueva portavoz de Ban, insistió en que no hubo cambios en las políticas de la ONU con relación a la pena de muerte, y las declaraciones del secretario general corresponden a “su propio matiz”.

Estados Unidos se negó también a condenar la forma en la que fue ejecutado Hussein, aunque altos funcionarios expresaron sus “inquietudes” al respecto.

De otra parte, las autoridades iraquíes detuvieron ayer a un guardia, como parte de las investigaciones para identificar al autor del video sobre la ejecución en la horca de Hussein, que se está convirtiendo en un verdadero escándalo de Estado.

La grabación muestra los detalles de la ejecución y revela que varios de los testigos que asistieron a la misma corearon el nombre del clérigo radical chiita Moqtada al Sadr, mientras que otros insultaron al ex presidente y lanzaron gritos de venganza tras su muerte.

Esas imágenes provocaron una profunda conmoción en la comunidad sunita de Irak y en los países árabes de la región.

Nuri Al Maliki ordenó una investigación para determinar la autoría del vídeo y de los responsables de su difusión por Internet, así como para identificar a los autores de los gritos que se escuchan. Según un miembro de su entorno, el primer ministro iraquí se ha tomado el asunto “muy en serio” y “quiere castigar al responsable, sea quien sea”.

‘‘La política de la ONU sigue siendo que la organización no está a favor de la pena capital (...) Él (Ban) dejó que cada país decida la forma en que se aplica esa ley”.

Michele Montas, portavoz del secretario general de la ONU.