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INTOLERANCIA SOBRE LA T.

Que pena quejarme pero atreverse a controvertir algo en la ciudad es mal visto; de inmediato sale a relucir el haber de ex funcionario suponiendo que eso castra mentalmente (de pronto si), o adjudicarme intereses políticos, económicos o de cualquier tipo, o utilizar rumores. En fin, es lo mismo de toda polémica en Colombia: no hay conclusiones, solo vencedores. Esta intolerancia fluyó con motivo del, casi unánime, rechazo a constituir algo sobre la manzana T. El defender la manzana T suponía un aporte cívico, pero como ya existían posiciones de batalla, arsenales y asesores de muchos títulos pues a disparar.

10 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Una situación parecida plantea la película perfección del año: Fin del juego (Howard s end) de James Ivory que reconstruye la era victoriana a través de sus casas y espacios abiertos; enfrenta la intolerancia aristocrática con el liberacionismo femenino, enfrentamiento que destruye vidas y en cierto momento los argumentos son tan parecidos a la discusión sobre la manzana T que ojalá siempre los finales fueran, como en la película, a favor del humanismo al quedarse con el símbolo-casa y cali con la manzana T.

Por cierto la intolerancia caleña a que obedece? Algo se adivina cuando dijeron que lo mejor para construir es como lo hacian los faraones. Ellos levantaban sus pirámides a costo de la vida de miles de esclavos. Y un poco evolucionó el mundo cuando el barón de Haussmann, otro que citaron, hizo los paseos abiertos de grandes perspectivas en el París de Bonaparte pero a nombre del pueblo, por lo menos así lo dicen las placas.

Aquí, desafortunadamente, como afirma el Dr. López Michelsen, hace 2 años exite una constitución con todos los derechos para los ciudadanos que los hacen valer aunque sea a tutelazo limpio y esto incluye las obras públicas, a pesar de algunos creer estar en tiempos de Faraón o Hausssmann, o tener la verdad revelada.

Las arrogancias victorianas que proponen llenar espacios abiertos de uso público es una actitud de todos los días y la prueba es lo que recientemente se ha propuesto sobre la T: centro cultural, de convenciones, planetario o parqueaderos. Y como lo último fue el Centro cultural nos atrevimos a proponer sitios en Cali para ello (son 24), a riesgo de repetir los amargos garrotazos victorianos.

Es urgente que los organismos de control presionen a los colegios para educar, con la Constitución en la mano, el respeto por el uso público del espacio de los demás, antes que la contra-reforma victoriana derogue esta constitución, pues no deberíamos seguir toda la vida con el pensamiento chévere del marginal colombiano que coincide con su extremo la imposición aristócrata, que cuando ve un espacio abierto lo primero que piensa es en llenarlo y asi seguirán pidiendo la manzana T o en el lote del Alférez para centro de convenciones, planetario, parqueaderos, ventas ambulantes, etc.

De todas maneras queda un logro óptimo en la dolorosa discusión sobre la T y la futura discusión del par vial de la Colombia con segunda que nos proporciona otros temas diferentes a las bombas en el espacio público, o loque hace el cartel en la cárcel, o las derrotas morales de fútbol, o los robos políticos, etc. Entonces pensamos en que poder gozar a Cali es poder gozar de la vida. Y creo que las polémicas ambientales o urbanas sirven para proponer las mejores soluciones por encima de la imposición y no al contrario.