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EL AUGE DE LA PALESTRA

La actividad constructora ha tenido un vigoroso repunte desde el año pasado. En el ámbito nacional, es uno de los sectores más dinámicos de la economía y por ende uno de los más seguros para invertir: los bienes raíces se valorizan constantemente. Otras circunstancias que han permitido la bonanza constructora son, según la Gerente de la Cámara Colombiana de la Construcción, María Claudia Alvarez, las bajas tasas de interés para los créditos de vivienda, el precio de los insumos para construcción por debajo de los niveles de inflación y la repatriación de capitales.

12 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Pero todo no ha sido color de rosa. A raíz del decreto 958 de 1992, se reglamentó nuevamente la expedición de licencias de construcción y esto creó problemas en las grandes ciudades donde este trámite estaba funcionando bien . Las consecuencias no se dejaron esperar y en los meses de febrero y marzo de este año, bajó la cantidad de expedición de licencias de construcción en una tercera parte. Solo hasta ahora se normalizó esta situación. El Valle, por su parte, es un departamento privilegiado en donde se han creado polos de desarrollo y gracias a la agroindustria, los cascos urbanos han ido creciendo a la par de Cali.

La actividad constructora también lo ha hecho. A diciembre de 1992, en Palmira se construyeron 213 595 metros cuadrados; en Buenaventura, 57 418 metros cuadrados; en Cartago, 79 062 metros cuadrados y en Tuluá, 139 704 metros cuadrados. En las mismas ciudades se expidieron entre 13 y 60 licencias de construcción.

Ante estos indicativos, Camacol proyecta establecer sedes en varias de las ciudades intermedias. Para ello, las comunicadoras sociales Mayerling Andrade y Liliana Guevara adelantaron un estudio de clientes potenciales en Palmira, Buga, Buenaventura, Cartago y Tuluá.

Se encontró que no existe una sana competencia y que hace falta una entidad reguladora que homogenice los precios de los insumos. Además, tienen dificultades de acceso a precios y a lugares de abastecimiento sostuvo Andrade.

Así mismo, se evidenció la necesidad de una entidad que los agremie, los represente ante las instancias gubernamentales y defienda sus derechos. La investigación se realizó entre comerciantes, industriales, arquitectos, ingenieros civiles, empresas de consultoría, entidades financieras y de servicio.

Los que más tienen presencia son los industriales y comerciantes, les siguen los arquitectos, ingenieros civiles y empresas de consultoría. Las que tienen menos presencia son las entidades financieras y de servicios señaló Guevara. Se concluyó que existen 337 afiliados potenciales. En este momento se están enviando formularios de inscripción a las diferentes ciudades estudiadas y se evaluará la respuesta hasta diciembre. De acuerdo con estos resultados se pasaría a determinar la viabilidad de instalar una sede.