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LLERAS, EL ÚLTIMO REFORMISTA AGRARIO

En alguna oportunidad, Carlos Lleras Restrepo declaró que una de sus grandes frustraciones fue no haber podido culminar el proceso de reforma agraria.\ Además dijo que si el país le hubiera dado una nueva oportunidad en la Presidencia habría insistido en terminar ese proceso. Varios analistas piensan que la visión de Lleras sobre el sector agropecuario era más profunda que la de muchos políticos que fueron contemporáneos en los muchos años de su vigorosa acción de como hombre público.

01 de octubre 1994 , 12:00 a.m.

El avizoró, desde una perspectiva que los especialistas denominan macroeconómica , cuál era la situación del agro y planteó tesis sobre el futuro del sector en el devenir histórico del país, como se desprende de sus innumerables escritos.

Dentro de sus planteamientos sobre el agro, Lleras siempre sostuvo que la reforma agraria era el resorte principal para potenciar el sector.

Precisamente hoy, los voceros del sector aún reclaman del Estado una definición sobre el rol del agro en el país, tema que consideran consideran olvidado por buena parte de la clase dirigente colombiana.

Hace poco, los dirigentes de los gremios de los agricultores, ganaderos y campesinos coincidieron en reivindicar la culminación del eterno proceso de reforma agraria.

El furor Los expertos del agro sostienen que la época de oro de este proceso fue la Presidencia de Lleras, entre 1966-1970, cuando el campo fue sacudido.\ En ese años estuvo en vigor la ley 135 de 1961. Uno de los grandes impulsores de la norma fue el estadista.

Según el analista Mariano Arango Restrepo las condiciones que generaron la ley 135 fueron: el temor al impuesto a la tierra entre los grandes propietarios, unido al triunfo de la fracción conservadora de Mariano Ospina Pérez que se oponía al mismo y la fuerte atracción de la revolución cubana .

Otros factores que coadyuvaron a esa ley, según Arango Restrepo fueron: el establecimiento del Frente Nacional, la presión de Estados Unidos a través de la Alianza para el Progreso, y el avance del entonces izquierdista Movimiento Revolucionario nacional (MRL) .

En la década de los sesenta se dieron grandes debates sobre el problema agrario en el país, con tres tendencias.

Lleras era el reformista, opuesto al punto de vista del profesor y economista estadounidense Lauchin Currie. La otra tendencia era la de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC).

Lleras sostenía que era necesario distribuir la tierra para conformar pequeños y medianos propietarios, cuyo objetivo era frenar la gran migración que se estaba presentando hacia las ciudades y que no podía acoger la industria.

Currie afirmaba que la agricultura comercial se había desarrollado en la década del cincuenta y proponía el uso de los predios mediante instrumentos fiscales.

Según los analistas, la SAC coincidía en lo fundamental con Currie, pero agregaba como problema el minifundio (hoy aún existe consenso sobre el problema del minifundio).

Se impuso la línea redistributiva de Carlos Lleras, pero con fuertes restricciones a la adquisición de tierras adecuadamente explotadas impuestas por los conservadores optimistas , señala un experto.

El último intento gubernamental serio de resolver el problema de distribución de la tierra fue la reforma agraria del presidente Carlos Lleras Restrepo. Llegó incluso a proponer una alianza con el campesinado y para lograrla impulsó la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) , dice un análisis que hizo la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre el agro colombiano.

Entre 1967 y 1972, años de furor de la ley 135, entraron un promedio de 63.293 hectáreas anuales al Fondo Nacional Agrario. El 68 por ciento de ellas fueron compradas y el 7.4 por ciento fueron por expropiación. La extinción del dominio llegó a 267.819 hectáreas anuales, 113 por ciento más que entre 1962 y 1966, según el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (Incora).

El freno Luego de la Presidencia de Lleras, algunos sostienen que se desmontó la reforma agraria con el Acuerdo de Chicoral (1972), mientras que otros dicen que simplemente se cambió el enfoque sobre el desarrollo del sector agropecuario.

Al respecto, la FAO dice que el Gobierno de Misael Pastrana Borrero (1970- 1974) dio prioridad al fomento de las exportaciones y en consecuencia orientó la inversión pública hacia la agricultura comercial, relegando la reforma agraria a un segundo lugar, y organizó la defensa institucional de los grandes propietarios .

También se sostiene en otros estudios que la ANUC traspasó sus fronteras reivindicativas y perdió la brújula como organismo gremial campesino al ser infiltrada por la subversión, que promovió acciones que frenaron la inversión rural y causaron la in certidumbre de los propietarios, lo que conformó otra causa para frenar la reforma agraria.

El Gobierno de Pastrana adoptó el plan Las Cuatro Estrategias, que retomó las tesis de Currie, cuya esencia fue lo que se llamó la Operación Colombia , que permitió la migración del campesinado a la ciudad al calor del despegue de la construcción y la creación de las Unidades de Poder Adquisitivo (UPACs).

Después de la época de furor reformista, la afectación de la tenencia de la tierra decayó significativamente. Luego de un ritmo de adquisiciones de más de 63.000 hectáreas, entre 1973 y 1982 se bajó a un promedio de 14.000 anuales y la extinción del dominio se redujo de 267.819 a 27.000 anuales.

En un foro de expertos en avalúos y reforma agraria, realizado en 1989, Lleras dijo sobre la Operación Colombia: Me dio la impresión de que era para detener la reforma agraria. Pero él (Currie) tenía su punto de vista. Sin embargo, existía un hecho real: había migración del campo a la ciudad .

La última ley de reforma agraria que el país alista a poner en marcha hoy, en caso de funcionar, vuelve a retomar lo esencial del pensamiento de Lleras sobre el tema: es redistributiva y aspira a que en el campo colombiano predominen los medianos propietarios.

Frases de Lleras sobre el agro A pesar de que la televisión nos muestra con cierta frecuencia escenas de trágica miseria en los campos y aldeas, el gran tema del cambio en las estructuras de la propiedad agraria y en las condiciones de la población campesina se agita muy poco.

La principal necesidad de Colombia es aumentar sus tierras de primera clase mediante la adecuación de muchas extensiones que requieren, o bien de riego, o bien de control de inundaciones.

Son varias las zonas del país en donde es urgente aplicar una verdadera reforma agraria redistribuidora del poder económico, político y social.

Mi partido, que antes se ocupó tanto de este asunto (la reforma agraria), parece haberlo abandonado. Parece que le da miedo tocarlo y sé que en las campañas electorales los grandes terratenientes juegan un papel demasiado importante.

Electrificación rural, caminos vecinales, internados escolares, centros de salud, brigadas de vacunación etc., son todos aspectos que caen bajo una gran política de transformación campesina, Pero, en la base está el problema de los hombres sin tierra que predominan en muchas regiones.

Se deben defender las unidades empresariales que den buenos resultados de ir hacia una democratización de la propiedad, más no hacia una socialización.