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DIOXINA EN LA ATMÓSFERA PELIGRO

Los avances tecnológicos, las grandes concentraciones de fábricas y el uso indiscriminado de herbicidas y fungicidas siempre han despertado sospechas entre los científicos de ser los causantes de malformaciones congénitas, cáncer y Sida en la población. Muchas han sido las investigaciones que al respecto se han adelantado y sobre las cuales se ha venido trabajando para conocer los verdaderos motivos del mal del siglo XXI: la intoxicación atmosférica.

31 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Uno de los científicos que se ha dedicado de lleno al estudio de este tipo de problemas es el ingeniero agrónomo y ecólogo, Jairo Restrepo Rivera, quien en la actualidad es asesor de la Contraloría Municipal de la Alcaldía de Cali en el área de recursos naturales y medio ambiente.

Según su última investigación -cuyos resultados se concretaron el pasado mes de junio- la sustancia más violenta creada por el hombre ha sido la Dioxina , cuyo grado de peligrosidad sobrepasa la del uranio y el plutonio, y esta sustancia se encuentra fuera de control en el medio ambiente, principalmente en los municipios de Yumbo y Palmira.

Esta sustancia es generada por moléculas de cloro sometidas a altísimas temperaturas donde hay materia orgánica, abarcando un espectro que va desde los procesos de blanqueamiento del papel hasta la incineración de basura, pasando por la quema de PVC y tinta, además de las plantaciones.

Para el investigador Restrepo Rivera, en Palmira la proliferación de ingenios se ha convertido en un atentado para la población ya que los cultivos de caña son sometidos continuamente a fumigaciones con agentes generantes de dioxinas como el 2-4-D presente en los herbicidas y conocido en el mercado con más de 150 nombres, de acuerdo con la casa productora.

Uno de los más comunes es el Tordón 101 de química Dow que se aplica en los cañaduzales. Al momento de quemar la caña la sustancia 2-4-D hace combustión y genera altas dosis de dioxinas que vuelan en el ambiente y en las pavesas de la quema que se adhieren al tejido adiposo y causan daños funestos.

Extermina las defensas del cuerpo (sida), estimula la degeneración de células (cáncer) y da paso a la teratogenia (nacimiento de niños con aspecto monstruoso) en Yumbo y Palmira, según la secretaría de Salud y Restrepo Rivera.

El agrónomo del Ingenio Central Castilla, Hernando Castro, asegura que ellos utilizan el 2-4-D en sus plantaciones porque esta sustancia está catalogada con toxicología grado tres, que no produce efectos nocivos y que se aplica cada año cuando hay cosecha o cuando brotan malezas, de allí que el efecto residual sea nulo al momento de la quema.

Según un funcionario de la secretaría de Salud de Palmira, quien omitió su nombre, en la mayoría de hospitales y centros asistenciales de la capital agrícola de Colombia, la mayoría de consultas se hacen por causas cancerígenas y el índice de pacientes contaminados con sida va en aumento.

Restrepo Rivera señala que otro de los riesgos de alta incidencia para el esparcimiento ambiental de dioxinas lo constituye el blanqueado del papel,aunque asegura que en la celulosa no procesada se han detectado rastros de esta sustancia.

El cloro usado para blanquear la celulosa es su mayor agente, el cual lucha contra la lignina, una sustancia química que impregna la membrana de las células vegetales y aumenta la consistencia leñosa. Es una resina resistente a la destrucción y compone el 30 por ciento de un árbol.

Extraer celulosa es individualizar las fibras de la madera quitando la lignina con cloro. Luego en el proceso Kraft para blanquear se aplica soda caústica, de allí que se produzca en el ambiente un olor a repollo y huevo podrido -como el que se percibe en Yumbo todo el día- y se liberan sustancias tóxicas que causan lluvias ácidas.

Estos componentes que vuelan en el aire a través del humo de las chimeneas son cancerígenos y mutagénicos para las personas y queman las plantaciones en su parte superior, haciendo tóxico el consumo de los alimentos. Y teniendo en cuenta la cantidad de fábricas que existen en la ciudad industrial del Valle, que generan dioxinas por este u otros conceptos, Restrepo Rivera asocia las malformaciones congénitas que tiene en alerta a la población yumbeña con la contaminación ambiental.

Alerta que se propagó hace un mes en los barrios Las Américas y La Estancia, donde el 30 por ciento de la población infantil se encontró con deformidades congénitas.

Allí el genetista Edgar González del Instituto Casim verificó que había 282 niños con retardo mental y malformación hereditaria. Encontró que uno de cada 200 cromosomas tenían genes iguales. El 46 por ciento de los niños sufría malformaciones comunes, mientras que el 20 por ciento las presentaba pero sin causas conocidas.

También se dio cuenta de la continua ruptura de cromosomas que existía en la población, las cuales fueron atribuidas a plaguicidas, sustancias con residuos de plomo, cloro, uranio, cromo, etc.

Este fenómeno -recordó el investigador- se vivió en la ciudad de Hamburgo (Alemania) en el año 1984, cuando a causa de un incinerador que liberaba dioxinas cerca de tres mil bebés nacieron sin cerebro, con un ojo, sin nariz, con labios leporinos, mutilados y con protuberancias en la frente. nEn Cali, actualmente se está esperando la llegada de un incinerador panameño que se va a constituir en un grave peligro para la población aledaña al relleno sanitario de Navarro, aseguró el ingeniero Restrepo.

En su concepto, las quemas allí producidas van a generar dioxinas que pueden acarrear consecuencias como las de Hamburgo en Alemania o las de Yumbo en Colombia, pues se queman todo tipo de desperdicios sin ningún control.

El PVC por ejemplo, dice, tiene moléculas que se unen con vinilclorado para ligar y hacer el polímero, enlace que al ser quemado libera grandes cantidades de dioxinas, que sumadas al ácido cianhídrico que contiene, aumenta la toxicidad.

Esas dioxinas, más las que liberan el resto de desechos incinerados, se esparcen cubriendo las superficies y debido a su baja degradación se acumulan en los alimentos grasos y en los pastizales que al ser ingeridos por personas y animales, les provoca intoxicación.

Para evitar que lo peor conviva con la población, el ecólogo Jairo Restrepo Rivera ha venido desarrollando campañas para que las personas consuman el mínimo de materiales no reciclables y aprovechar al máximo los reciclables como papeles y elementos de escritorio para que no se constituyan en la mayoría de los desechos contaminantes y liberadores de dioxinas.