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COLETAZOS Y CANTOS DE LAS YUBARTAS

Mariana , el principito y la juana pasaron el año pasado una temporada en aguas del Pacífico. Y probablemente este año lo hagan también. Ese es el lugar que prefieren para retozar. Pero solo se sabrá si se trata de ellos cuando el equipo de la Fundación Yubarta se desplace hasta la isla Gorgona para continuar con los estudios que inició hace siete años.

03 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Esos nombres, que podrían referirse a cualquier amigo, son los de tres ballenas jorobadas o yubartas, una de las once especies que existen en el mundo. Por esta época del año empiezan a desfilar por el océano Pacífico, pasando por los Parques Nacionales Naturales Gorgona y Utría, Bahía Málaga y Juanchaco.

Algunas visitan las aguas durante varias temporadas, lo que da testimonio de cierta preferencia sobre las áreas de reproducción.

Por el azul horizonte de Gorgona los grupos, que pueden ser de tres a doce animales, empezaron a aparecer desde el diez de junio pasado. Aunque no es este mes cuando más se aprecian. La romería las llevará a recorrer unos ocho mil kilómetros de norte a sur. Y se extenderá hasta noviembre, cuando los coletazos, los saltos, pese a sus 40 toneladas de peso, y los cantos empiecen a desparecer de la zona para dejar de nuevo que el viento acompañe esa tranquilidad inmutable del mar.

De dónde vienen, para dónde van y qué buscan? Aún no se sabe con seguridad, pues pese a los estudios que realiza la Fundación Yubarta desde 1986, estos mamíferos pasan gran parte de su vida debajo del agua, lo que hace difícil hacer el seguimiento y conocer sus costumbres tanto individuales como sociales. No se sabe entonces, a ciencia cierta, el significado de los juegos que hacen en el mar. Pero, a través de la observación, se ha llegado a deducir que bien podrían ser una manera de desarrollar músculos, limpiarse parásitos o formas de comunicación o de ostentar su belleza y destreza.

Pero algunas luces se han develado. El trabajo con fotoidentificación -que consiste en fotografiar las cicatrices y pigmentaciones de la cola, únicas en cada individuo- ha permitido conocer algunos aspectos de sus actividades. Después de indentificar a siete ballenas, se determinó el recorrido que hacen cada año. Por primera vez, y con evidencia concreta, se comprobó que existe una ruta migratoria entre la Antártida y aguas colombianas , dijo Lilian Flórez, bióloga marina presidenta de la Fundación Yubarta. Las ballenas jorobadas hacen la migración más larga que se ha registrado para un mamífero. Actualmente, en la Tierra queda una población de yubartas que oscila entre los diez y 15 mil individuos. Y el Pacífico colombiano cada año es visitado por un número que va entre 317 y 749 ballenas.

De las migrantes, el año pasado la Fundación fotografió 109 animales, con lo que completó un catálogo de 325 individuos. Unos pasan una sola vez, otros se ven durante dos o tres días y hay otros que se vuelven a ver a los ocho días , señaló Juan Capella, biólogo que trabaja con la organización.

A cuatro animales que se divisaron en Gorgona también los tienen catalogados en Ecuador. Y en la Antártida se han visto diez ballenas que posteriormente fueron registradas en el Pacífico colombiano.

Los vistosos saltos que las caracterizan se aprecian más en Gorogona, pues los realizan con mayor frecuencia en las zonas de reproducción. Además, la inmensa cola que aparece cuando se sumergen y los sonidos, los cuales son parte del cortejo, forman todo un espectáculo. Pero de continuar el camino que lleva tiende a apagar las luces y bajar el telón.

Después de ser víctimas de una prolongada caza indiscriminada, se intentó frenar su extinción. De esta forma, en 1965, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) estableció la primera prohibición de caza en el Atlántico Norte. Las medidas de protección llegaron al Pacífico Sur en 1966. Y solo hasta 1985 se decretó una moratoria mundial de la caza comercial para impedir la desaparición de todas las ballenas.

Pero eso eso no significó la desaparición de las amenazas. Hay otras que siguen poniendo en peligro a la especie. Las redes de pesca; el choque con embarcaciones; la perturbación auditiva causada por el tráfico de barcos; la contaminación y la competencia que les hace el hombre al extraer crustáceos y peces pequeños con los que se alimentan, le enturbian el ambiente.

Lilian Flórez plantea que por ello se hace necesario establecer convenios regionales entre países cuyas aguas comprendan áreas donde se desarolla el ciclo de vida de la población que se reproduce en la costa colombiana. El destino de la yubarta y de tantas otras especies depende la sutil decisión del hombre. En cada ciudadano descansa la opción personal de elegir que todos sus actos estén motivados por una ética en que todo ser vivo pueda exitir , dice.

La próxima semana, un equipo de cuatro biólogos marinos de la Fundación partirá hacia la isla Gorgona, con el fin de seguir los estudios que ayudarán a conocer otros aspectos de la vida de este mamífero excepcional. Pero lo que se logre establecer en esta temporada migratoria solo será un grano de arena más en la investigación de las costumbres de las yubartas.

Huellas en la cola No es fácil seguirles el rastro a las ballenas jorobadas. Más aún cuando éstas hacen un recorrido tan largo. Y peor cuando no se cuentan con los recursos para ello.

Pese a esto, la Fundación Yubarta es una de las pioneras en el Pacífico suramericano en estudios sobre la especie.

Siempre ha establecido su campamento de investigación en la isla Gorgona, pero ahora irán por primera vez a Juanchaco para seguir a los diveros grupos en un trayecto más amplio.

A parte del catálogo de 325 individuos, que es como ver un gran álbum familiar logrado con la fotoidentificación, se hacen otros análisis. Con pequeños pedazos de piel se realizan estudios genéticos. También se analizan los cantos producidos tanto por los miembros del grupo como por los machos solitarios, los saltos y coletazos para determinar su significado. La fotoidentificación, que también ha servido en las investigaciones del delfin rosado en la Amazonía, será la clave en el análisis futuro. Con ésta técnica se pretenden establecer rutas de migración y zonas de permanencia.

El gran álbum de las ballenas que pasan por Colombia se compara actualmente con catálogos de Tonga (Pacífico Oeste), Pacífico Norte y Atlántico y Ecuador.

Y el registro de las coloraciones de la cola de cada animal gana importancia en la medida en que se trabaja a nivel mundial y en el transcurrir de amplios períodos de estudio.