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LA INVASIÓN

La apertura económica es una necesidad y una tendencia mundial. Con ella los gobiernos, entre otras cosas fundamentales, buscan la modernización del aparato productivo, el fortalecimiento de las exportaciones y una mejor oportunidad para el consumidor. Sinembargo, algunos renglones de la producción interna se ven un tanto desfavorecidos ante la competencia de productos extranjeros que llegan al mercado a precios muy por debajo de lo que se pueden producir en nuestro país. El sector de los tejidos, por ejemplo, se queja con razón ante la imposibilidad de competir en similares condiciones frente a productos que, como los suéteres, para poner un ejemplo, entran al país a menos de un dólar y medio. Y esto lo ha llevado a trabajar a pérdida. Dicen los empresarios que ya han tenido que cerrar fábricas. Esto es grave.

31 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Seguramente el Gobierno ya está diseñando otras alternativas que protejan a tan importante sector de la industria nacional, que por lo demás es amplio y genera empleo para un vasto sector social. Y estará sin duda indagando las causas para determinar si en éste y en otros casos similares como ya se ha establecido con el maíz existe una competencia desleal por parte de los países denunciados.

La apertura desde luego no busca perjudicar la producción nacional. Por eso a quienes se vean afectados hay que ponerles atención.