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CAYÓ DIPLOMÁTICO ESTAFADOR

Al barranquillero Juan Manuel De la Victoria Better se le descubrió el pastel ayer. Después de muchos años de hacerse pasar como médico, abogado, siquiátra; por colombiano, venezolano, norteamericano; por diplomático y hasta miembro de la Drugs Enforcement Administration (DEA), y seguramente de haber estafado a mucha gente por esos medios, cayó finalmente en poder de las autoridades en el sur de Barranquilla.

31 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Personal de inteligencia de la Seccional de Policía Judicial e Investigación (Sijin) del Atlántico, logró la detención de De la Victoria en la carrera 20 con calle 28, en momentos en que subía a un taxi.

En poder del mitómano estafador, los agentes secretos le encontraron documentos falsos que lo acreditaban como diplomático de los Estados Unidos, Inspector de las Fuerzas Especiales de la DEA en el grado de coronel, representante del Departamento de Justicia de Estados Unidos e inspector consular ante el gobierno de Venezuela.

Como sie esos cargos no fueron suficientes, los agentes secretos le hallaron algunos documentos que lo acreditaban como vicecónsul en Caracas y diplomático de Dinamarca y Venezuela.

Los agentes de la Sijin, bastante sorprendidos con la captura, le encontraron a De la Victoria varios pasaportes de Colombia y Venezuela con visas auténticas de Dinamarca y Estados Unidos, todas con diferentes identidades y sus respectivas cédulas, salvoconductos, tarjetas profesionales de abogado, médico y hasta de siquiátra.

Como miembro de la DEA y del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, De la Victoria se dio el lujo de dictar hasta cursos de seguridad. Y se paseaba como pedro por su casa en juzgados, despachos de abogados, consultorios médicos y en diferentes consulados.

De la Victoria Better, de 36 años, según las primeras investigaciones de la Policía, aprovechaba su fluidez verbal para tramar a sus víctimas.

Sus actividades las adelantaba principalmente en Venezuela y Colombia y su seguimiento se inició después de que una de sus víctimas entablara una denuncia.

Según el demandante, el avesado estafador, haciendo gala de una de sus muchas personalidades, le estaba adelantando el trámite de varios documentos.

La Policía dijo que el detenido aceptó que se dedicaba a estafar y que no tenía la culpa que la gente le creyera sus cuentos .