Archivo

UNA NOTA PARA BACHILLERES

Esta es una oportunidad para estudiantes jóvenes que deseen ampliar sus horizontes educativos fuera del país. En Estados Unidos hay familias comprometidas con el aprendizaje intercultural. De manera voluntaria, pues no reciben pago alguno, ofrecen sus hogares a los jóvenes colombianos y de otras naciones del mundo que desean estudiar allí, practicar inglés y vivir las experiencias comunes a gente de su misma edad.

31 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Todo por medio del programa Año Académico en América (AYA), que permite, a jóvenes entre los 15 y los 18 años de edad, vivir en Estados Unidos por un año escolar, o por un semestre.

No es difícil lograrlo. Para que sean aceptados deben ser buenos estudiantes, gozar de buena salud, pasar el examen de inglés y estar dispuestos a cumplir con sus responsabilidades en el hogar que les sea asignado y a participar de todas las actividades que se programen en el colegio o con la familia anfitriona. En una palabra: integrarse.

El plan tiene 1.000 coordinadores locales, que son educadores experimentados y se encargan de asesorar a los estudiantes, ayudar a encontrar y seleccionar familias anfitrionas y actuar como enlace entre estas y la escuela. Año Académico en América ha establecido, a través de sus coordinadores, excelentes relaciones con más de 1.600 escuelas secundarias de todo Estados Unidos.

En Colombia es posible a través del Servicio Educativo Internacional, adscrito al Instituto Americano de Estudios Extranjeros (AIFS), que desde 1964 ha hecho posible que 500.000 estudiantes de todos los países del mundo tengan experiencias educativas internacionales.

José Nunes, director del Servicio Educativo Internacional, con sede en la calle 140 A No. 12-69, explica el programa a grandes rasgos. Los coordinadores se encargan del proceso de matrícula escolar, de orientar a los jóvenes en su nueva escuela y les ayudan a organizar fiestas y otras actividades culturales , dijo.

Ademas, Año Académico en América proporciona seguro médico por 15.000 dólares, ofrece servicio de 24 horas y acceso telefónico para conveniencia de los estudiantes, las familias anfitrionas y los coordinadores locales.

Durante tres días, los jóvenes participan en una orientación en Nueva York o Los Angeles, donde se les explica el modo de vida de la familia americana y se les contestan todas las preguntas. Adicionalmente, se les entrega una camiseta de AYA y una variedad de manuales y materiales educativos que les ayudan a adaptarse a Estados Unidos, para que puedan aprovechar al máximo su experiencia educativa. A través de Connections, el periódico de la Fundación, se mantienen al tanto de las actividades de otros estudiantes que participan en el programa , agregó Nunez.

El joven que inicia un Año Académico en América tiene la oportunidad de vivir la vida de un adolescente americano. Se convierte en un miembro de la familia, no es tratado como un huésped. Asiste a la escuela secundaria local y participa en las actividades escolares como cualquier otro estudiante. Todas las instalaciones y los programas de la escuela están a su disposición , explicó.

Un hogar completo Los anfitriones son seleccionadas cuidadosamente por AIFS, una vez han expresado su deseo de alojar a un estudiante visitante y demostrando su capacidad de proporcionar un hogar seguro y cómodo y una experiencia cultural positiva para los jóvenes en Estados Unidos.

Las familias son diferentes en cuanto a su conformación interna. Las hay numerosas, con abuelos, con hijos jóvenes, de un solo padre o madre, familias tradicionales con ambos padres; pero todas reúnen las mismas cualidades. Ellas se comprometen con el joven a darle un hogar durante el año o semestre académico.

Allí no solo lo reciben como miembro de la familia y lo hacen partícipe de todos los aspectos, sino que le dan un lugar para estudiar, ya sea en una habitación compartida.

En ocasiones conforman grupos y como si fuera un hijo propio ellos le dan las comidas, transporte a la escuela y si es necesario.

Con el paso del los días lo estimulan el intercambio de ideas y le ofrecen contactos con el medio cultural y social del hogar y del barrio.

El joven, por su parte, no sólo tendrá derecho a disfrutar de todos los beneficios tanto en el colegio como en el hogar. Deberá asumir las responsabilidades de ser un miembro de ella.

En las escuelas, que son de excelente calidad académica, podrán disfrutar una experiencia muy valiosa. Estas ofrecen un enfoque interdisciplinario de la educación, lo que significa que los estudiantes tienen una variedad de cursos en idiomas, historia, geografía, literatura y ciencias.

Reglas Evite problemas. Las reglas del programa Año Académico en América deben ser respetadas por los jóvenes para garantizar su permanencia en Estados Unidos. De lo contrario, serán devueltos a su país de origen.

Regla # 1. Por ejemplo, conforme a las leyes de Estados Unidos está prohibido que los estudiantes de secundaria compren bebidas alcohólicas o beban en público. Por tal motivo, los jóvenes no podrán ingerir bebidas alcohólicas en el colegio o los hogares de sus familias anfitrionas, excepto cuando les sean ofrecidas por sus padres adoptivos.

Regla # 2. No pueden conducir vehículos (motocicletas, mopeds y automóviles), excepto durante el curso de una clase acreditada para aprender a conducir.

Regla # 3. Además no podrán fumar, ya que para comprar cigarrillos en Estados Unidos, la edad legal es de 18 años, tampoco tienen permitido hacer auto stop en ninguna circunstancia.

Regla # 4. Los jóvenes adscritos al programa AYA no podrán trabajar. Sin embargo, si desean ganar algún dinero para gastos durante su estadía, podrán hacer labores remuneradas pequeñas, que no excedan de las diez horas semanales, como cuidar bebés, cortar el césped y distribuir periódicos.

Regla # 5. Como el programa exige de los estudiantes un comportamiento y rendimiento académico excelentes, deben asistir a la escuela todos los días, salvo que estén enfermos y sean atendidos por un médico, o con permiso de sus padres anfitriones.

El plan no incluye el transporte aéreo almuerzos en el colegio, textos y materiales de clase y gastos personales.

El valor del intercambio por 10 meses es de 3.900 dólares y por 5 meses, de 3.200. Los estudiantes que deseen viajar en enero de 1994 deberán presentar la solicitud con el depósito no reembolsable de 250 dólares antes del primero de octubre de 1993 en el Servicio Educativo Internacional.