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NO HAY DERECHO!

En todos los rincones del país, en cada lugar del mundo, hay violencia. Víctimas de ella mueren soldados, guerrilleros, políticos, narcotraficantes y civiles, entre los cuales hay niños. Si bien es cierto que muchas personas inocentes han muerto por accidente, por casualidad o por azar, los niños han sido con frecuencia afectados directa o indirectamente por la violencia.

31 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Después de la masacre de siete niños, efectuada por un grupo de la policía militar de Brasil, el representante de Unicef para este país, Agop Kayayan, dijo: Hoy fueron siete, todos los días son cuatro .

Pero si en Brasil las cifras diarias de niños que mueren violentamente son alarmantes, en Colombia son aún peores: casi seis.

Según Kayayan, que vino a Colombia para participar en un foro sobre niñez y violencia: los niños pueden ser víctimas inocentes de la violencia. Sin embargo, muchos de ellos se matan porque son mulas de narcos, o porque dificultan el comercio en la calle o, incluso, por discriminación .

Según cifras estadísticas, en Brasil existen escuadrones de limpieza , que atacan en un 85 por ciento a niños pobres y negros.

El representante de Unicef para Brasil afirma que debe existir una diferenciación entre los niños y las niñas, porque frecuentemente están expuestos a dos tipos de violencia distinta.

Mientras que las muertes violentas constituyen la primera causa de mortalidad en jóvenes menores de 24 años, una de cada cinco niñas muere por un aborto mal practicado.

Sin embargo, la muerte de niños y jóvenes es apenas la punta de un iceberg. Muchos son afectados indirectamente por una ola de criminalidad que ha matado a sus familias, acabado con sus casas o desaparecido a sus compañeros.

A consecuencia de esto tienen que vivir en la calle o trabajar en lugares donde con frecuencia están expuestos a peligros.

Pero el panorama no es tan desolador. Ya se ha avanzado mucho en materia de legislación de protección al menor y los planes del gobierno contemplan ayuda a la niñez desamparada.

No sólo los gobiernos, sino las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), Unicef y la misma comunidad están tomando conciencia de la necesidad de proteger a los niños víctimas de la violencia.

En Brasil, dice Kayayan, fue la sociedad misma la que exigió que se encontrara a los culpables de la masacre. Obviamente, también presionaron gobiernos extranjeros .

Entre los programas que adelanta Unicef en Colombia está el de educación básica, con el que se busca llenar los vacíos de analfabetismo y deserción que se presentan en las escuelas.

También hay programas de vacunación, atención médica y hogares de protección al menor desamparado.

De todas formas, la labor de las entidades gubernamentales y de Unicef no es suficiente. Es necesario, en esos casos, el conocimiento de la realidad por parte de la sociedad, y la acción de grupos políticos, económicos, periodísticos y estudiantiles en favor de la protección de los niños desamparados.