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COLOMBIA VISTA POR UN PARLAMENTARIO BRITÁNICO

Tristan Garel-Jones, parlamentario británico y ex ministro de Estado para Europa y América Latina, es un buen amigo de Colombia y, también, uno de los hombres más cercanos al primer ministro británico, John Major. Cómo se ha recibido en Londres la visita de César Gaviria? En cuanto a la clase política y financiera, la visita ha tenido un impacto muy grande. Las relaciones entre Gran Bretaña y América Latina, que fueron fuertes desde la época de la independencia, fueron perdiéndose en este siglo. Cuando se buscó corregir esta postura, los países hacia los cuales se dirigió nuestra atención fueron aquellos con los que había tenido buenas relaciones, incluida Colombia. De ahí la visita de John Major a Colombia y ésta de Gaviria a Londres.

29 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Colombia tenía muchas expectativas con el tratado de inversión extranjera. Supone un impedimento muy grave para Gran Bretaña la cláusula relativa a la expropiación sin indemnización? No, estos acuerdos son temas que llevan mucho tiempo. Desde la época en que yo estaba en el gobierno, hace dos años, ya se estaba negociando. Es sólo un problema técnico que no tiene importancia para el marco general de la negociación, que es muy ampia. Gran Bretaña está involucrada en la nueva Europa de Maastricht, la cual, por un lado, sufre una fuerte recesión económica y, por otro, da la impresión de querer convertirse en una fortaleza cerrada a otros países. Cómo podrán prosperar las relaciones británico-colombianas en ese marco? Hay una recesión en Europa y en el mundo en general. El Reino Unido ya está saliendo de ella; tenemos la tasa de inflación más baja en 30 años. En cuanto a Europa, si se miran las cifras se verá que el comercio bilateral de la CEE y Latinoamérica arroja un balance a favor de América Latina de unos 10 o 12 miles de millones de dólares, es decir que la CEE compra más a Latinoamérica de lo que vende, lo que es justo. Por eso yo no acepto que la CEE sea cerrada y proteccionista, lo que se explica ahora por la recesión. Y en cuanto al banano? Nuestra postura no es interesada. No tenemos producción propia de banano ni tenemos intereses económicos nacionales en proteger a nadie. Sin embargo, hay varios países en el Caribe, muy pequeños, que dependen de colocar en el Reino Unido su producción, y que de no colocarla ahí no tienen economía alguna. Lo que se ha hecho es un acuerdo malo, pero no el peor. Escucharán las empresas británicas el llamado de Colombia? Sí. El único problema para ellas es el de la seguridad. Hoy, en el almuerzo con César Gaviria y el primer ministro Major, hablé con uno de los primeros industriales de mi país que quiere y puede invertir en Colombia cifras cercanas a los 2 o 3 mil millones de dólares. Me dijo que Colombia reunía todas las condiciones que él busca, pero que le da miedo la violencia. Espero y confío en que los esfuerzos por fortalecer la seguridad y la justicia en Colombia, y que la mejora en la situación del país, que darán los nuevos descubrimientos petroleros, se unan para permitir el fin de la violencia. Sin eso, Colombia será no sólo un líder a nivel latinoamericano, sino que ocupará un papel destacado en el concierto mundial. La violencia es el único problema. A pesar de ser un país tan sofisticado y rico, el año pasado hubo 26.000 muertes violentas en Colombia. Esa paradoja no la entienden ni los mismos colombianos.