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BIEN POR LA SIJÍN

El llamado Plan Presencia desarrollado por varias decenas de agentes de la Policía, sección Sijín, en el centro de Bogotá, el pasado martes, lo estaba pidiendo a gritos la ciudadanía. Era de una urgencia inpostergable, ya que el centro de la ciudad, precisamente en las zonas de la carrera 10 con avenidas Jiménez y entre las calles 19 a 24, se han vuelto prácticamente intransitables, ya no solo para peatones sino también para quienes van en sus vehículos. En el centro el raponazo o el atraco silencioso, sigiloso, o a ojos vistas inclusive, son permanentes. Las bandas, bien organizadas, con capo y lugartenientes, hacen de las suyas a plena luz del día y más aún entrada la noche. Tanto que los dueños de negocios han perdido mucha clientela porque la atemorizada ciudadanía teme acudir al centro aunque tenga la certeza de que allí encuentra lo que necesita. Los hampones han logrado imponer su presencia, con increíble descaro.

29 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Pero a este destierro de la gente de bien no se puede llegar. Los atracadores y raponeros tienen que ser capturados y puestos presos, inclusive sin el absurdo requisito de que la víctima debe elevar la correspondiente denuncia. No es suficiente prueba el que sean capturados en el momento del ilícito o con el cuerpo del delito? Por ahora, la ciudadanía debe estar más que reconocida por el Plan Presencia de la Sijín, que ha dado positiva muestra de la preocupación de la Policía en defensa de las personas de bien. Y es de esperar, desde luego, que continúe en estas pesquisas con la misma eficacia que mostró en la limpieza del centro. Es la manera de ganar el respaldo ciudadano y recuperar su plena confianza en la institución.