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TRAMITOLOGÍA ORIGINA CORRUPCIÓN

La corrupción administrativa entró en los linderos de las alcaldías locales y consiguió que tres alcaldes fueran suspendidos de sus cargos. La causa: el mal manejo de las licencias de funcionamiento. Los alcaldes de Kennedy, Tunjuelito y Engativá tienen en jaque el proceso de descentralización. EL TIEMPO consultó algunos alcaldes locales y a la Personería Distrital con el fin de conocer los posibles vacíos y desaciertos que pudieron originar estas irregularidades.

28 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Según la Personería Delagada para la Vigilancia Administrativa, la causa de la corrupción de los alcaldes locales radica en que éstos estaban seguros de que sin importar lo que hicieran continuarían en su cargo. Por más gave que fuera la falta lo máximo sería una suspensión.

Sin embargo, esto se obvia ahora con el Estatuto de Bogotá que le da al Alcalde Mayor la facultad de remover a cualquiera de los 20 alcaldes cuando él así lo considere necesario. Además de ello, dijo el funcionario de la Personeria, la facultad de expedir, renovar o cancelar las licencias, permite que los alcaldes locales puedan utilizar ésto para enriquecerse o por lo menos para aumentar sus ingresos.

A parte de estas causas, si alguien pone un local en el que invierte todos sus ahorros, no le importa gastar un poco de plata con tal de no cerrar su negocio y perder su inversión .

Por ello, la ola de corrupción puede disminuirse si se crean mecanismos que faciliten la expedición de licencias. Además, si Planeación Distrital mantiene informados a los usuarios de los requisitos y pasos a seguir para sacer una licencia y qué trámites son gratis, se evitará un poco la extorsión.

Los alcaldes Por su parte, Miguel Uriel Hernández, alcalde de Usaquén, asegura que en algunas ocasiones la razón por la que los funcionarios piden plata es por la condición económica por la que atraviesan y que ante los constantes ofrecimientos de personas inescrupulosas terminan cediendo. Según Hernández, el problema parte de la persona que ofrece la plata o del dueño del establecimiento que acepta que el funcionario haga la propuesta.

La solución está en que se disminuya la tramitología y la expedición de licencias sea más fácil para el solicitante. Además, dijo el alcalde si se creara una terminal de computador en Planeación Distrital conectada a cada una de las veinte localidades de tal manera que se pudiera consultar directamente entre las partes, la expedición de licencias sería más clara y más fácil. Fuera de ello, Planeación podría enviar un delegado a cada localidad para que revise la expedición de las licencias. Para complementar ésto, el solicitante podría anexar una carta de los vecinos en la que constate la aprobación para colocar dicho establecimiento.

El alcalde de la localidad de San Cristóbal, Javier Merchán, opina que el exceso de trámites puede llevar a la corrupción pero que es increíble que una persona pública como lo es el alcalde local, dañe su carrera y trayectoria por unos pesos .

Por ello, Merchán dijo que en su localidad la entrega e licencias se hace los sábados, de manera pública, para que toda la gente vea lo que se está haciendo. Nunca recibo en mi despacho a puerta cerrada, no me encierro con mis funcionarios para evitar este tipo de corrupción .

Por su parte, Jairo Alejandro Bonilla, alcalde de Los Mártires, dijo que la causa de la corrupción es la tramitología. Si hubiera agilidad en los procesos de expedición de licencias y la gente tuviera que venir a la alcaldía una sola vez las cosas serían mejor .

Además, la corrupción tiene una de sus causas en los empleados públicos que piensan que llegando a esos puestos lo mejor que pueden hacer es política y no una labor de carácter social, dijo Bonilla. La causa común que origina, según los alcaldes y la Personería Distrital, la corrupción que se está desarrollando en las localdidades es la tramitología. Sin embargo, Humberto Bautista, alcalde de Barrios Unidos dijo que no se puede saber por qué un alcalde llega a pedir plata. La integridad de cada quien es algo muy personal que nadie puede cuestionar.