Archivo

SANCIONADO EL DIRECTOR DE LA POLICÍA DE BOGOTÁ

La Procuraduría General de la Nación sancionó ayer con veinte días de sueldo al director de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Luis Enrique Montenegro Rinco, por desacato a una orden judicial. El procurador Delegado para la Policía Judicial, Guillermo Villa, pudo establecer que el general cumplió parcialmente una orden emanada por un juez de la República.

27 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Según el Ministerio Público, el Juez 91 Penal Militar de Medellín le ordenó a Montenegro, en su calidad de director de la Dirección de Policía Judicial e Investigación (Dijin), trasladar a dos suboficiales y siete agentes de la Policía a la cárcel en Facatativá (Cundinamarca).

El general, dice la Procuraduría, sólo remitió a ese centro carcelario a los agentes, dándole con esa decisión un supuesto trato más favorable a los suboficiales Fredy Muñoz Henao y Julio César Bahoz Castillo.

Según la Procuraduría, Muñoz y Bahoz permanecieron dos meses más en las instalaciones de la Dijin y después fueron conducidos a Facatativá.

En los descargos, el oficial aseguró que no remitió inmediatamente lo ordenó el juez a los dos suboficiales a la cárcel de la Policía porque sus vidas podían correr serios riesgos por haber pertenecido al grupo Unase de Medellín.

Contra la determinación de la delegada el general puede interponer el recurso de reposición (revisión), que será resuelto por el mismo fallador de primera instancia. Es decir, por el procurador Delegado para la Policía Judicial.

De otra parte, la Procuraduría redujo a 20 días la sanción que pesaba contra el comandante del Cuerpo Elite de la Policía, coronel Lino Pinzón Naranjo.

En enero de 1992 el Ministerio Público sancionó con solicitud de destitución al oficial, al considerar que era responsable de graves irregularidades que se presentaron durante el intento de rescate de la periodista Diana Turbay Quintero.

La Procuraduría, al revisar el fallo, consideró que si bien es cierto se presentaron fallas, el oficial se encontraba en el dilema de rescatar o no a la periodista. Ante ésto, hizo lo que determinó que resultaba más viable: proceder a logar la liberación.