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EL BRILLO DE AMÉRICA LATINA

Un aviso gigante, estampado en tela, cuelga de la fachada del museo y anuncia Oro precolombino . Es una de las exposiciones que ofrece en este verano el Metropolitano de Nueva York. En el interior, el menú se amplía. Antes de llegar hasta las 250 piezas de oro, hay que atravesar salas tentadoras: murales de Pompeya, tesoros egipcios, esculturas africanas de la colección Rockefeller, trabajos en papel de los expresionistas abstractos... Y es apenas una zona del museo. La muestra está en las galerías de América Central y del Sur del ala Michael C. Rockefeller. Son 15 vitrinas con trabajos en oro del siglo I al XVI, provenientes de Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica y México. De Colombia hay 77 piezas en cuatro vitrinas, una de las cuales tiene solamente un poporo quimbaya cuyo origen ha sido situado entre los siglos V y X. Las vitrinas están en el centro de la sala y las piezas han sido dispuestas de manera que los visitantes tengan que darles la vuelta.

27 de julio 1993 , 12:00 a.m.

En contraste o como complemento, el museo ha instalado, a largo de los muros, obras de su colección de América Central y del Sur en cerámica, madera, cobre y piedra. Sus fechas coinciden con las de los trabajos en oro, salvo algunas piezas peruanas realizadas después de la conquista cuando el diseño europeo fue incorporado en la iconografía indígena.

El oro centroamericano Esta exhibición fue programada en 1991 tras la donación que hizo Jan Mitchell, un mecenas cuyo tesoro precolombino era el más representativo del mundo. Las 75 obras completaron una colección que el museo inició en 1880 y amplió con donaciones de dos conocidos coleccionistas: Alice K. Blache, entre 1966 y 1977, y Nelson Rockefeller, cuyo legado fue entregado en 1979. La exposición está organizada por regiones y épocas. Cada vitrina tiene una ficha donde se informa sobre el país de origen, estilos y culturas y donantes.

El objeto más viejo es una máscara funeraria calima. Pectorales, ornamentos de cabeza, máscaras funerarias, narigueras, pendientes y ornamentos de brazo encontrados en Yotoco, componen lo esencial de una de las vitrinas. Son piezas que van del siglo I al VII. Las culturas tolima, muisca, sinú y tairona están representadas por pájaros, narigueras, peces y diademas de los siglos X al XVI.

La vitrina más estilizada también es colombiana. Son piezas totalmente planas, sobrias y con un claro sentido del diseño. Estos pectorales, narigueras, orejeras y pendientes provienen de Tolima y Nariño, elaborados entre los siglos V y XVI.

La obra más grande de la exposición es una máscara funeraria, martillada a mano y encontrada en Lambayeque (Perú). Mide alrededor de 90 centímetros de ancha por 50 de alta y fue donada por Rockefeller. Las máscaras, jarras y cuchillos ceremoniales del Perú son del sitio arqueológico de Sicán, localizado en el valle de Lambayeque. Un disco, un pito, collares, orejeras y narigueras, ornamentos de cabeza, hacen parte de esas piezas hechas entre los siglos IX y XV. Impacta, por su dimensión, una vitrina de 13 vasos de oro (baldes, decía un visitante) también de Lambayeque, de los siglos IX al XI.

De la cultura chimú figura una vitrina con 24 vasos de plata de los siglos XII al XV. Son piezas poco sofisticadas en la forma y en la hechura. Lo extraño es haber podido juntar (lo hizo Rockefeller) ese conjunto decorado con formas humanas y figuras de animales.

Otra bella curiosidad de la exposición es la vitrina de pendientes en forma de águilas, cuyos estilos representan las culturas que se extendieron de Chiriqui, Costa Rica, a Veraguas, Panamá. Esta exposición comenzó en mayo y no concluirá: es parte de las colecciones permanentes del Museo Metropolitano de Nueva York.

MITCHELL: !QUE MECENAS! Jan Mitchell tiene el perfil de los mecenas que apoyan museos y fundaciones en Estados Unidos. Es un sueco instalado en Nueva York desde 1950 y dueño de una cadena de restaurantes y hoteles en varios estados.

Con su fortuna se paga su pasión pública: coleccionar. Tiene antigedades, pintura, escultura, dibujo y oro precolombino que, por poco, regala a los museos. Al Metropolitano de Nueva York está asociado, como donante, desde hace 30 años. Sus objetos de oro del Perú los destinó al Museo de Historia Natural. Y hay objetos que le pertenecían en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Louvre de París y el Museo de Israel, en Jerusalén. El teatro le interesa: ha financiado unas 30 comedias en Broadway.

Su tesoro precolombino lo exhibió en 1985 en el mismo museo. En 1976, lo había prestado el Hermitage de San Petersburgo y al Museo Pushkin de Moscú. El año pasado lo mostró en la Galería Nacional de Washington.

Jan Mitchell estableció desde hace 16 años dos premios: uno de 15.000 dólares al mejor libro anual de arte y otro de 5.000 dólares para el primer libro de un joven. El Metropolitano bautizó con su nombre la nueva ala del museo.