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PAZ ENTRE OTRAS DIEZ FAMILIAS

Diez familias guajiras que estuvieron enfrentadas a muerte durante 18 años acordaron cesar su guerra y este domingo, en una ceremonia especial en Barrancas (La Guajira), firmaron la paz teniendo como testigos a la Iglesia y a varias personalidades, entre ellos los gobernadores de La Guajira y Cesar. Siguen el ejemplo de otras familias que fumaron la pipa de la paz siguiendo la tradición guajira del palabrero , que es un componedor que resuelve los conflictos a muerte mediante indemnizaciones y fianzas.

26 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Pero, esta tradición venía desapareciendo. Durante varios años, las guerras entre familias, por la ferocidad en que se desarrollaban, sobre todo durante y después de la bonanza marimbera de la década del 70, dejaron de resolverse mediante el diálogo y el respeto recíproco a la vida.

Por eso, el actual gobernador de La Guajira, Jorge Ballesteros Bernier, inició con representantes de la Iglesia y de otras autoridades una campaña pacificadora que está dando frutos.

Ahora se reconcilian los Gómez Soto y los Fernández Soto, los Soto Bolívar y los Bolívar Britto, y los Vidal y los Gómez. Las guerras entre ellos involucraron a diez familias con sus correspondientes allegados. En los 18 años de guerra, que comenzó cuando los Gómez Soto asesinaron al jefe de la familia Fernández Soto, hubo doce muertos y un centenar de heridos.

Para los diálogos y acuerdos fue escogido el corregimiento de Pozo Hondo, a cinco minutos de la cabecera municipal de Barrancas. Allí se firmó, hace tres meses, el segundo convenio de paz de la campaña de Ballesteros, entre las familias López y Figueroa.

El primer pacto de paz se logró en febrero de 1992, entre las familias Pinto y Gómez (llamados Los Gavilanes), quienes abrieron más de cincuenta tumbas durante su guerra mortal. Pintos y Gavilanes viven hoy en paz, recibieron créditos para empresas rentables, empleos para algunos y se constituyeron en el ejemplo para resolver otras guerras.

Como testigos en Barrancas asistieron los gobernadores Ballesteros (de La Guajira) y Lucas Gnecco Cerchar (Cesar); el alcalde de Barrancas, José Domingo Solano; el personero Azael Mindiola Ortiz, el párroco y representantes de la Policía Nacional y del Batallón Rondón.

El personero Mindiola dijo que, con este tipo de gestos, La Guajira da un ejemplo de la humanización de las guerras al país y demuestra las ansias de paz que se necesita para el desarrollo nacional.