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FIN AL CAOS EN LICENCIAS DE CONSTRUCCIÓN

Un nuevo decreto prepara el Departamento Administrativo de Planeación Distrital (DAPD), con el que busca ponerle remedio definitivo a la expedición de licencias de construcción y urbanismo. Entre otras motivos, porque Bogotá es la ciudad del país que presenta la situación más caótica en este campo.

26 de julio 1993 , 12:00 a.m.

La coyuntura para el cambio está dada. El Gobierno Nacional acaba de expedir el decreto 1319, que deroga el 958.

Este último, está acusado de poner patas arriba la expedición de licencias en la capital de la República. Aquí en realidad, jamás ha marchado bien este proceso.

Al 958 también se le acusa de haber entrabado este sistema en capitales donde tradicionalmente ha funcionado bien, como Medellín, Cali y Bucaramanga.

Asi, después de darle un entierro de tercera, los municipios del país, armados del 1319, empezaron a poner la casa en orden.

Para Andrés Escobar, director del DAPD, la importancia de este decreto radica en que es más descentralista que el anterior, que pretendió unificar al país.

Fue esta la causa que llevó a que unos municipios lo acogieran en su filosofía o en su letra, pero no en los dos aspectos, y a que la mayoría no le pararan bolas .

En concepto de Escobar, la capital que más se sometió al espíritu y la letra fue Bogotá. De pronto, un poco porque sobre la ciudad están muchos ojos vigilando , dijo.

El 1319, en cambio, abrió un abanico de posibilidades para que cada municipio diseñe el sistema que más se acomode a sus características y necesidades.

Creer para ver Bogotá no esperó a que saliera el 1319 para empezar a reglamentarlo.

Fue tal el nudo que se le armó con el 958 tiene 1.700 licencias represadas- que desde hace varios meses el DAPD, en colaboración con gremios como Camacol Cundinamarca y la Lonja de Propiedad Raíz de Bogotá, alista el último de una serie de decretos que sobre la materia ha expedido en los ocho años anteriores.

Se va a tratar de mantener el espíritu del 1319 y del mismo 958, que es creer en la buena fe y el profesionalismo de los constructores que van a adelantar sus proyectos en zonas ya desarrolladas, es decir, en áreas centrales de la ciudad, donde las normas son tan claras que no se prestan a interpretación.

En ese sentido, no habrá revisión de planos. Al interesado el DAPD le dirá qué es lo que puede hacer en su terreno en cuanto a altura máxima autorizada en el barrio, mínimo de aislamientos laterales y posteriores, volumetría general del sitio, usos permitidos, áreas de cesión y número mínimo de estacionamientos para visitantes.

La parte interna del inmueble es un problema privado del vendedor y el comprador y ahí no nos vamos a meter. Lo que nos interesa es defender a la comunidad, y por lo tanto las normas están dirigidas a lo que se haga del paramento (fachada) hacia afuera , dijo Escobar.

Habrá mayor control En el nuevo decreto serán incluidas unas facultades que contiene el Estatuto Orgánico de Bogotá, sobre transparencia en el control de obras.

Se trata de evitar las arbitrariedades que en ocasiones cometen los inspectores en este control, del que sale en muchos ocasiones la orden de suspender las obras o de demolerlas.

A continuación algunas de las exigencias que se tienen que cumplir hoy para construir y que salen del decreto reglamentario: Tres cuartas partes de las licencias que se expiden son de gente que quiere comprar un terreno y quiere saber qué puede construir en él. Sin embargo, el DAPD tiene que citar indiscriminadamente a todos los vecinos de los solicitantes. En el futuro solo llamará a la cuarta parte, que corresponde a licencias donde realmente se va a construir, lo que ahorrará mucho tiempo a la comunidad y a la entidad.

Hoy, por cada licencia de construcción el DAPD tiene que efectuar seis consultas a las empresas de servicios públicos, a Catastro, al Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y a la Secretaría de Obras Públicas (SOP) y siete a estas mismas entidades para licencias de urbanismo. En el futuro no tendrá que hacerlo.

En concepto de Escobar, la persona que tenga dudas, por ejemplo, acerca de si su predio coincide o no con los linderos de Catastro, deberá hacer directamente la consulta . Para las zonas desarrolladas no se va a consultar si hay factibilidad técnica de instalación de acueducto, energía y teléfono, porque se supone que la hay. La pregunta se limitará a saber si en los sectores donde tienen redes antiguas y se va a hacer un proyecto, la tubería sirve o es necesario efectuar renovación.

El control no lo hará el DAPD. Será delegado. Aún no ha determinado con exactitud a qué organismo, gremio o entidad se le encargará. Se cree que puede ser a la Sociedad Colombiana de Arquitectos (SCA), a la Sociedad Colombiana de Ingenieros (SCI) o a las Corporaciones de Ahorro y Vivienda (CAV). En todo caso, el DAPD anunció que se dedicará a lo que debe hacer: planear.

Más oficio? De otro lado, Andrés Escobar culpó del represamiento de las licencias, al hecho de que están llegando cuatro veces más solicitudes que el año pasado.

En 1992 se emitían a razón de 40 licencias por semana. Este año se están sacando 105, y aún así hay un represamiento de 1.700.

Para el funcionario la causa principal está en el boom de la construcción y los procedimientos nuevos, los que han llevado a la gente a solicitar más licencias que antes.

Uno de los peligros de este represamiento para la ciudad es que los constructores están desarrollando los proyectos sin licencia.

Miguel Rueda Salazar, presidente de la junta directiva de Camacol nacional, así lo reconoció. Es una realidad que las empresas industriales de construcción, que no pueden interrumpir sus procesos de producción, se vieron obligadas a empezar sus programas sin licencia; de lo contrario se hubiera paralizado el sector .

Dijo que se reunieron con los directores de Planeación de Medellín, Cali y Bogotá, para sacar los decretos reglamentarios de cada municipio en el menor tiempo posible y solucionar un problema que se volvió nacional. Se cree que la norma de la capital de la República estará lista en menos de quince días.

Ejemplo paisa Sabía usted que en Medellín se expedían licencias en menos de una hora? Así era hasta cuando apareció el decreto 958, que acaba de ser derogado por el 1319.

No obstante, los paisas ya empezaron a echar reversa y volverán por su buenos fueros.

Alvaro Vásquez Osorio, director de la Oficina de Planeación Metropolitana de Medellín (OPMM), dijo que la importancia del 1319 es radical porque permite recuperar, en el caso de Medellín, la eficiencia que había perdido.

Según el funcionario, al pretender resolver problemas particulares de ciudades como Bogotá, se colocó a otras capitales en la misma camisa de fuerza.

En Medellín pasaron de un promedio de expedición de licencias de veinte días, para proyectos tan significativos como un Unicentro, a un mes y medio.

Medellín vuelve al sistema tradicional, que no obstante contemplar la revisión de planos, permite entrega de licencia en veinte días.

Y a las licencias instantáneas, para más del 20 por ciento de los trámites, que se entregan para adiciones y reformas.

Basta con un memorial a mano alzada, donde el ciudadano informa qué va a hacer, para que la entidad le crea, le liquide los impuestos correspondientes y le autorice la ejecución de la obra, sujeta a verificación posterior.