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UNA VICTORIA INESPERADA PARA EL FRANCÉS PROST EN HOCKENHEIM

Como si estuviese escrito en el libro del destino, el piloto francés Alain Prost ganó ayer con su Williams de motor Renault V10 el Gran Premio de Alemania que a menos de dos vueltas del banderazo final parecía propiedad indiscutida de su compañero de escuadra, el inglés Damon Hill. Una inesperada pinchadura del neumático trasero izquierdo, cuando ya nada parecía interponerse entre su máquina y su primera victoria en un gran premio, privó al piloto inglés que seguirá siendo todavía el hijo de Graham Hill, tricampeón mundial en los años 60 de un resultado que había merecido más que ninguno en una prueba por momentos caótica.

26 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Mucho antes de ese dramático desenlace, en que Damon Hill se vio superado por sus adversarios mientras rodaba lentamente sobre la llanta rumbo a los boxes, el gran premio alemán había comenzado con un nuevo error de Prost, que volvió a quedarse en la línea de largada cuando la luz verde dio la señal de partida para el pelotón.

Pero el primer paso en falso era anterior todavía, porque los ensayos con tanques llenos (warm up) habían comenzado en espantosas condiciones climáticas una fuerte lluvia que caía sobre una espesa capa de niebla, para desembocar en un accidente que hizo temblar a quienes recuerdan todavía el calvario de Didier Pironi.

Afortunadamente el casco de carbono de la Footwork de Derek Warwick resistió más que el de la Ferrari que conducía Pironi en 1982, y el inglés pudo salir indemne de las cabriolas que realizó su monoplaza después de chocar contra la Lola BSM del joven italiano Luca Badoer, hasta detenerse con el vientre al aire en un banco de arena.

Warwick pudo correr horas más tarde, y terminar último a tres vueltas del vencedor, con ese reflejo que motoriza a quienes sobreviven a una catástrofe aérea o marítima, y tratan de reconstruir lo ocurrido en parecidas condiciones.

El final de la prueba también parecía buscar imágenes prestadas en el pasado porque Prost se encontró con una recompensa inesperada como en Adelaida 1986, cuando otro neumático en las ruedas de la Williams que conducía el inglés Nigel Mansell le aportó el título mundial.

Además de la largada desastrosa, que le hizo gastar tiempo y energía para arrebatarle el tercer puesto a su rival mayor, el brasileño Ayrton Senna cuya McLaren entró en trompo y le hizo a volver a arrancar desde el último puesto, Prost creyó todo perdido en la novena vuelta, cuando su stand le intimó que entrara en boxes, para pagar los 10 segundos de recargo que le infligieron los comisarios deportivos, por haber cortado camino en una chicana.

Al revés de lo decidido por sus rivales Benetton y McLaren, que entraron dos veces a cambiar neumáticos, Williams había optado por utilizar las mismas gomas durante toda la distancia, y en ese ejercicio que premia a quienes conducen con ritmo, sin brusquedades, Prost supera de lejos a Hill.

Sin caer en la euforia después de la victoria, el primer gesto de Prost fue consolar a su infortunado compañero de equipo: Damon es un tipo sensacional, y lo que le ocurrió hoy me dejó muy mal , confió para agregar de inmediato que su primera victoria en un gran premio, que tiene más que merecida, debe llegar en muy poco tiempo .

Las palabras seguían al gesto del francés, que celebró sin ostentaciones su triunfo durante la vuelta de honor, una actitud que marcó fuerte contraste con la euforia que embargada al autóctono Schumacher, cuyo segundo puesto fue celebrado como un acontecimiento excepcional por los 100.000 espectadores del estadio de Hockenheim.

Al revés de lo decidido por sus rivales Benetton y McLaren, que entraron dos veces a cambiar neumáticos, Williams había optado por utilizar las mismas gomas durante toda la distancia, y en ese ejercicio que premia a quienes conducen con ritmo, sin brusquedades, Prost supera de lejos a Hill.

Encontrar pilotos satisfechos era fácil ayer, pero acaso nadie podía igualar a Warwick, que después de haber rozado la muerte basta oirle contar su accidente para darse cuenta de que no es una exageración pudo completar la prueba, aun para terminar último a tres vueltas del ganador.