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BIANCA VUELVE A CASA

La decisión del juez Birger M. Seween, de Hackensack, Estado de New Jersey, que determinó el retorno de Bianca Heidt a Colombia, cerró para esta compatriota de 17 años un período dramático, de tres años y medio en los que no ha tenido ni padres ni hogar. Alrededor suyo se han librado batallas jurídicas y políticas que han involucrado a muchas personas. El Juez terminó dándole la razón al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, representado por el Consulado colombiano en Nueva York, y dispuso que la casa de adopción en Estados Unidos Homes Studies transfiera la custodia al Centro de Rehabilitación y Adopción de Niños (CRAN). Bianca podría estar en Bogotá en pocos días.

25 de julio 1993 , 12:00 a.m.

El capítulo gringo en la vida de esta niña comenzó el 25 de enero de 1990 cuando el avión 052 de Avianca se estrelló en Long Island, estado de Nueva York. Hasta entonces había estado en el CRAN, básicamente por dos hechos: uno típico (su padre abandonó la familia) y otro trágico (su madre pereció en un accidente de tránsito).

Ella, su hermano y su padre adoptivo, William Heidt, sobrevivieron al choque aéreo en el que murieron 73 personas. Los tres sufrieron, sin embargo, serias heridas. Bianca tuvo fracturas en la cadera y una pierna y cortadas severas que requirieron una larga hospitalización.

El accidente la golpeó de tal manera que afectó su desarrollo síquico. Como quiera que sea, su nueva madre, Aleta Heidt se quejó oficialmente, desde mayo de 1990 por su comportamiento y, en agosto del mismo año, acusa al CRAN de no haberle dicho toda la verdad acerca del estado mental de la niña.

En apariencia, ese desfase continúa puesto que un parte médico dictamina que Bianca tiene, mentalmente, tres años menos que los que aparecen en su registro de nacimiento.

Home Studies, la casa de adopción en los Estados Unidos ya había pedido la regulación de su situación. Pero desde el 12 de junio de 1990, el Servicio de Naturalización e Inmigración había denegado esa petición. Razón oficial: la adopción, único motivo por el cual Bianca había venido a Estados Unidos, había sido anulada. El Servicio de Inmigración y Naturalización recomienda que ella vuelva a Colombia.

La Casa de adopción de Estados Unidos prepara el retorno. El director del CRAN habla con la niña y le ofrece integrarla en un nuevo plan en una casa con un pequeño grupo de personas. Se llega a un arreglo y se determina que Bianca viaje a Colombia el 12 de julio.

Nadie contaba hasta ahí con la intervención de un sacerdote, Len Ballesteros, y un grupo de la comunidad Colombianos en acción quienes, dice el juez en su sentencia, hicieron fracasar esos planes.

Dolor de no volver Para la niña, al parecer, el no poder volver a Colombia le causó un trauma que implicó cinco meses de terapia intensa. De manera que en octubre, cuando es abandonada y una nueva familia se propone adoptarla, temporalmente, ella está en pésimas condiciones. La familia de Nutley fracasa y también la otra en Maryland. De nuevo interviene la casa de adopción en Estados Unidos y la envía la hospital Bergen Pines en Paramus. Bianca intenta suicidarse. Allí debía permanecer hasta abril pasado, cuando tenía que volver a la casa de adopción.

El año pasado, los partidarios de su retorno plegaron banderas. Salvo The Public Advocate o defensor del pueblo, quien decidió llevarlo a la Corte. Entre tanto, el Consulado colombiano en Nueva York ya había llegado a un acuerdo con las principales asociaciones estadounidenses, involucradas en el caso: lo mejor para Bianca era volver a Colombia. El bufete de abogados Herrara y Hantman los representó ante el juez Birger M. Sween.

El juez consideró le dijo Robert Hantman a EL TIEMPO que la primera jurisdicción la tiene el Estado colombiano puesto que ella es ciudadana colombiana. Por ello, ni el Estado de New Jersey ni Estados Unidos tienen derecho a mantenerla aquí contra su voluntad. Y ella quiere irse a su casa. Debe ser la primera persona que tiene que contratar abogado para poder irse de Estados Unidos .

El abogado lamenta que el juez no haya autorizado a Bianca a ver a Peter, su hermano, quien sigue con la familia Heidt, antes de su partida. Eso no hacía parte del juicio. Espero que lo pueda ver y que se mantengan en comunicación . El juez en su sentencia estima, no obstante, que este encuentro no es benéfico para ninguno de los dos.

Por este trabajo, el abogado Robert Hantman no cobró nada al Consulado de Colombia. Un acuerdo está en camino con é1 para que defienda a los colombianos presos en Estados Unidos.

El retorno de Bianca está supeditado a la regularización de la situación; es posible que esos papeles se hagan en pocos días. Es posible también que la acompañe a Bogotá la señora Mary Shukaitis, de la casa de adopción en Estados Unidos y quien más se ha ocupado de ella desde su llegada.