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LA GUERRA A MUERTE

Fue la decisión más trascendental y, paradójicamente, más controvertida de Simón Bolívar: en un párrafo que apenas sobrepasó tres renglones, el Libertador decretó la muerte a los españoles aunque fueran indiferentes a la causa de la independencia y perdonó la vida a los americanos aun siendo culpables . El decreto de guerra a muerte dado en Trujillo (Venezuela) ha sido calificado por los historiadores con mil epítetos. El mundo no había oído antes, ni de boca de Alarico ni de Atila, semejante grito de exterminio y de muerte , acusó el colombiano Aníbal Galindo en su libro Las batallas decisivas de la libertad. Y el venezolano Felipe Tejera no se queda atrás en su Manual de historia de Venezuela: Por más que se apuren las declamaciones y sofismas para atenuar tamaño absurdo filosófico-político, este insólito apotegma traerá sobre sí la reprobación más absoluta de la historia . Algo parecido manifestó el historiador italiano César Cantú: La posteridad, que no pesa la justicia de

25 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Tras su exitosa campaña en la Nueva Granada, Bolívar aparece triunfador en Trujillo con solo 500 hombres frente a unos diez mil al mando de Domingo Monteverde, quien al otro día de reconquistar a Caracas, contra lo pactado con las fuerzas de liberación, durante la capitulación de San Mateo, suscrita por el infortunado general Francisco de Miranda, da rienda suelta a toda suerte de sangrientos desmanes. Bolívar, desde su llegada a Venezuela, conoce los resultados de la orden dada por el militar español de que los súbditos rebeldes deben ser tratados por la ley de la conquista . Los terrible efectos de esta orden provocan cualquier retaliación. Del infierno de desafueros, tres ejemplos nada más: Antonanzas ensartaba en enormes varas a los sobrevivientes de los pueblos que arrasaba con fuego. El capellán de Monteverde, Coronil, exhortó a una compañía a que de siete años para arriba no dejasen vivo a nadie . Zuazola, otro militar español, cortaba las orejas de los habitantes de los pueblos que asolaba para colgarlas en los sombreros, en el más piadoso acto de su guerra de exterminio.

En estas circunstancias, la proclama de Bolívar en Trujillo, si fue el acto más terrible de la historia, como lo señalan algunos historiadores? El general Alvaro Valencia Tovar afirma que el decreto oficializa por Bolívar, como comandante del ejército independientista, una práctica introducida por jefes peninsulares y canarios: la guerra a muerte. Acto de tremenda dureza, respondió a lo que practicaban sin fórmula de juicio el capitán general Monteverde y sus caudillos, Cerveriz, Antonanzas, Zuazola y unos cuantos más .

Proclama de exterminio En el prefacio de Blanco-Fombona al libro Biografía de José Félix Ribas, del también venezolano Juan Vicente González, precisa que es natural que los historiadores españoles censuren una proclama de exterminio contra su raza . Sí lo fue? El historiador Armando Gómez Latorre, con varios libros sobre el Libertador y miembro de la Academia Colombiana de Historia, es enfático en asegurar que no. Y precisa que es la simple aplicación de la vendetta italiana de ojo por ojo, que se colige de la parte resolutiva del decreto que expresa: españoles y canarios, contad con la muerte aunque seáis indiferentes; americanos, contad con la vida aun siendo culpables .

Otra cosa muy distinta piensa Pilar Moreno de Angel, autora de varias biografías sobre próceres de la Independencia y miembro de la Academia Colombiana de Historia y de la de España: Evidentemente esta fue una proclama de exterminio, y de exterminio total. Bolívar, durante su campaña en los valles de Cúcuta, dio muerte a dos ancianos comerciantes españoles que vivían en Cúcuta y que no tenían nada que ver con la guerra. Es evidente que ésta había cobrado allí un sentido supremamente cruel. Hubo también dos españoles que habían sembrado el terror en esos valles y habían cometido toda clase de crueldades. Entonces es hasta cierto punto una respuesta contra sus enormes crueldades .

Para Hermes Tovar, historiador profesor de la Universidad Nacional y profesor visitante de la Universidad Libre de Berlín, el decreto no puede considerarse como una proclama de exterminio a una raza. Explica que debe ser mirada en el contexto de la situación que estaba viviendo Venezuela, cuando la dictadura militar venezolana estaba exterminando sistemáticamente la población patriota, en masacres absolutamente inhumanas. Hubo hechos que casi que forzaron a Bolívar a tomar la decisión como represalia que asumió dolorosamente. El consideraba que esto garantizaba hasta cierto punto la sobrevivencia del pueblo americano . Alberto Flores, director del Departamento de Historia de la Universidad de los Andes, argumenta que la adscripción consciente o forzada a uno de los dos bandos: realistas, que usufructuaban del régimen monárquico, e independentistas (los hubo simplemente autonomistas) liderados por criollos, aunque no conformados exclusivamente por ellos, dependía de un proyecto político, colonizador o independentista, y en nada se refería a un problema racial. Elementos étnicos, africanos, indígenas americanos, criollos o blancos europeos pelearon en ambos bandos dependiendo de la circunstancia concreta del reclutamiento. El enemigo no fue una raza .

No es la sangre vertida lo que horroriza a los historiógrafos (...) Lo que espanta y repugna es la proclama en sí; la autorización a la matanza, la promesa oficial del crimen , había sentenciado Blanco-Fombona. Para Pilar Moreno fue extrema la declaratoria . Y puntualiza: Fue algo cruel e inhumano que Bolívar decidió dadas las circunstancias de que se aproximaba a invadir a Venezuela y contaba con solo 650 hombres, lo cual era realmente temerario. Bolívar siempre anheló conquistar a Caracas en esta campaña que se ha llamado Admirable. Que por cierto fue admirable desde el punto de vista de la rapidez. Porque desde el punto de vista de los resultados militares fue un desastre porque ahí se mermó totalmente el ejército granadino. El final de la campaña fue un total desastre .

Guerra es guerra Es indudable precisa Gómez Latorre la crueldad que entraña el decreto. Porque también en este caso puede aplicarse el axioma bíblico, el que a hierro mata a hierro muere . Y si los realistas mataban por sectarismo, Bolívar autorizada a los republicanos a hacer otro tanto . Valencia Tovar se aparta algo de la dureza de los anteriores enjuiciamientos y señala que todo hecho debe juzgarse a la luz de las circunstancias, no por un análisis frío a posteriori. La guerra en Venezuela revistió ferocidad introducida por el bando realista y respondida con similares caracteres por los republicanos. Sin embargo, los comandantes granadidos no cometieron atrocidades, ni la guerra a muerte produjo ejecuciones indiscriminadas .

Alberto Flores piensa que si un soldado es quien está entrenado y dotado para defender, prevenir, reprimir y matar en función de un orden institucional, es difícil referirse a acciones militares extremas desde una perspectiva moral e incluso humanitaria. Tal vez esa discusión pertenezca más al campo interpretativo de otros especialistas . Roberto Velandia, profesor secretario de la Academia Colombiana de Historia, justifica la proclama más terrible de la historia universal, como la han calificado varios estudiosos: Bolívar estaba en guerra y tenía libertad para hacer todo lo que fuera conducente al triunfo de su campaña. Y ésta fue una manera de notificar que la guerra era a muerte. En serio. Porque, en definitiva, guerra es guerra .

Crueldad? Retaliación? Estrategia militar? Hermes Tovar dice: Hay que mirar un poco la coyuntura. A Bolívar le estaban matando sus propios ejércitos, sus propias gentes, estaban masacrando la población civil. Y eso creaba entre los patriotas un sentimiento de desconfianza hacia un ejército posiblemente débil, que no era capaz de responder y sobre todo suficiente para proteger a la población que estaba siendo avasallada por el ejército español. Entonces, una población casi que desamparada, sicológicamente derrotada, pues necesitaba al menos una cobertura que le diera seguridad. Desde este punto de vista la proclama tiene una función estratégica importante: garantizarle a los americanos la vida, así fueran culpables. Ya sabían que si ocurría una masacre, el ejército libertador iba a fusilar a los españoles comprometidos. Entonces la represalia, que se estaba practicando porque los patriotas tampoco eran unos santos, adquiere carácter oficial. Y entonces la guerra se vuelve a muerte. La guerra como totalidad. No es una guerrita de Bolívar. Es la guerra total de independencia .

Valencia Tovar, por su parte, argumenta que la proclama es un documento de repercusiones sicológicas, que tuvo doble propósito: galvanizar la población criolla en torno a las banderas revolucionarias e intimidar al adversario. La condena a muerte se reservaba para españoles y canarios que no obraran activamente en obsequio de la libertad de Venezuela. Y añade: Las consecuencias de la proclama fueron de índole sicológica. Paralizante sobre los partidarios del régimen tiránico instaurado por Domingo Monteverde, que el veloz avance militar rubricó, atrayendo a las filas rebeldes abundancia de combatientes y partidarios que facilitaron su progresión .

Para Pilar Moreno el deseo evidente de establecer un situación de privilegio para los americanos, así fueran enemigos, y una guerra sin cuartel contra los españoles, así fueran indiferentes, revela muy a las claras el propósito de Bolívar de crear una frontera definitiva entre España y América, la cual engendraría la conciencia americana frente a la Metrópoli . Velandia responde: Fue para acobardar al enemigo. Recordemos los crímenes de Boves. Bolívar hace lo mismo, no hace menos. Pero fue magnánimo en su lucha. Era una guerra y no se podía hacer con música de supermercado. Bolívar tiene toda la razón. Si no lo hace así pierde la guerra .

Fue legítimo? Fue impolítico? Gómez Latorre: No fue impolítico porque era la única manera de contener esa racha de barbarie con que los jefes realistas asolaban a Vnezuela. El decreto fue una talanquera para frenar la barbarie del gobierno español, desatada en la forma más infame de la historia de Hispanoamérica. A partir de entonces, los realistas sabían a qué atenerse respecto del ejercicio de su propia violencia contra los republicanos . Alberto Flores: La legitimidad la establece el consenso alrededor de un discurso dominante. Al considerarse la legitimidad política hay que establecer las posibilidades de reconocimiento de un proyecto por un grupo suficientemente importante. Las cosas no son legítimas per se. Un asesinato enmarcado en un régimen jurídico pasa a ser una pena de muerte, por ejemplo, legíima y legalmente constituida. No hay situaciones legítimas por fuera de contextos históricos. Sólo así puede entenderse el enfrentamiento americano, no necesariamente regional, contra el poder colonial . Hermes Tovar: Creo que no es sólo un acto militar sino político; un acto político oportuno, propio de su visión de la guerra y que rápidamente impidió que el pueblo venezolano entrara en una fase de desconcierto global. Esto llevó indudablemente a una serie de injusticias, porque murieron muchos inocentes también. Pero también miles de inocentes habían muerto del lado americano. Después de junio los fusilamientos hechos por los españoles no hicieron diferencias entre ancianos, mujeres y niños .

Las biografías de Bolívar pasan como rayo sobre este pasaje. Incluso en los libros que recogen los más sobresalientes discursos del Libertador se abstienen de publicarlo. Pilar Moreno lo explica así: No se menciona por vergonzoso! No tienen ninguna fuerza legal ni desde el punto de vista del derecho de gentes ni del derecho de la humanidad, que a pesar de que haya sido bárbara ha respetado ciertas reglas .

Gómez Latorre replica: No fue un acto vergonzoso. Pero sí fue un acto de crueldad tan inhumano, que arrasa todos los postulados sobre los derechos humanos. Pero no se debe olvidar que fueron los realistas quienes desencadenaron esa guerra con el célebrre Taita José Tomás Boves, verdugo y terror de los venezolanos. Luego Bolívar no hizo otra cosa que responder con la misma medida de los comandantes realistas de 1813 y 14. Más bien fue un decreto transitorio, de emergencia. Terrible pero necesario .

Hermes Tovar tampoco le endilga el vergonzoso: No lo califico así. Pero pudo haber voces en la misma época que lamentaron la decisión. Pero el problema no era de lamentos. Porque, en determinados momentos, los lamentos no solucionan los problemas, y la guerra no permitía otros razonamientos .

Roberto Velandia considera que las posiciones eufemísticas o de censura al decreto de guerra a muerte provienen de pacifistas de nuevo cuño que, además, no les gusta que se haga ostentación de la crueldad de Bolívar .

En fin, todos los calificativos a la Proclama de Guerra a Muerte del Libertador, van de un extremo a otro. Impolítico, necesario. Cruel, estratégico. Vengativo, oportuno, etc. Es difícil encajarle el epíteto exacto. O quizá fue todo eso?