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BRASIL LLORA A LOS NIÑOS

Siete muertos y dos heridos en estado de coma profundo fue el saldo de la masacre perpetrada el viernes pasado por la madrugada en Río de Janeiro contra un grupo de niños sin hogar. Las dos víctimas de un grupo de exterminio de menores abandonados continuaban hospitalizadas en estado de coma, mientras que seis de los siete cadáveres, que aún no fueron identificados, seguían abandonados en una sala de la morgue de Río.

25 de julio 1993 , 12:00 a.m.

De otro lado, tres soldados de la Policía Militarizada (PM) de Río de Janeiro, sospechosos de haber participado en esa matanza, fueron detenidos en la noche del viernes por orden de su comandante, coronel Nazaré Cerqueira.

Los sobrevivientes de la matanza, que se refugiaron en organizaciones religiosas y en comisarías de la Policía Civil temiendo por sus vidas, responsabilizaron a la PM por la matanza de sus compañeros.

Esta matanza provocó la reanudación de la discusión pública del grave problema brasileño de la violencia contra los chicos de la calle.

Organizaciones religiosas y grupos laicos defensores de los derechos humanos y de los menores abandonados, así como parlamentarios de todos los partidos políticos, reaccionaron contra este crimen reclamando soluciones inmediatas para dicho problema social nacional.

Un informe elaborado por una comisión parlamentaria que investigó este problema reveló que, entre 1988 y 1990, fueron asesinados en todo el país, 4.611 menores de 17 años, mientras que 4 niños y adolescentes fueron asesinados diariamente en 1991.

Estudios realizados por el Instituto Brasileño de Análisis Sociales y Económicos (IBASE) y del Núcleo de Violencia de la Universidad de Sao Paulo revelan que la mayoría de los menores asesinados no estaban vinculados al tráfico de drogas y nunca habían sido detenidos por la Policía.

Estas organizaciones señalaron que, además de la violencia, los menores de 17 años enfrentan el grave problema social de la miseria que afrontan 34 millones de brasileños, según las estadísticas del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).

La masacre también hizo reaccionar a los miembros de la Comunidad Económica Europea (CEE), que condenaron los asesinatos de niños sin hogar en Brasil y declararon que esperan que los autores de las muertes sean castigados.