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MERCOSUR VA LENTO, PERO FIRME

El ministro de Economía y Finanzas de Uruguay, Ignacio Posadas, recibió en su despacho al Grupo de Diarios América y analizó problemas que son comunes a casi todos los países de la región: los planes de ajuste, el manejo de la tasa de cambio y el proceso de integración en el Mercado Común del Sur (Mercosur). Reconoció que en muchos países se atribuye la situación de pobreza relativa y de malestar en la sociedad a los llamados planes de ajuste. Pero fue claro al afirmar que la culpa de los problemas no está en los ajustes, sino en los desbarajustes que obligaron a ajustar .

25 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Uruguay comparte algunos problemas comunes con Colombia en materia de política cambiaria, la cual ha recibido fuertes críticas por parte del sector empresarial.

Pero para Posadas, el problema no está en el manejo de la tasa de cambio, sino en la estructura de salarios que tiene la industria, que ha hecho que se eleven los costos de producción a pesar de las rebajas en las materias primas y en las tarifas de los servicios públicos.

Cómo ve la situación de países como Perú, Ecuador, Venezuela y Colombia, y cuáles son las posibilidades de cooperación con ellos? No me atrevo a dar una opinión muy a fondo de ninguno de esos países porque no tengo información suficiente y sería presuntuoso de mi parte. Pero en materia económica, las transformaciones en América Latina de los últimos años han sido espectaculares; prácticamente todos los países lo están haciendo. Con dificultades, reitero, y existe siempre el reclamo, la pretensión, la expectativa, que se pueden ir viendo los frutos y aflojando las durezas, pero los resultados están a la vista en prácticamente todos los casos.

Cree que el proceso de integración en el Mercado Común del Sur (Mercosur) se podrá realizar en las fechas programadas? En este tipo de procesos las decisiones fáciles son las que se toman al principio, las que van quedando son las otras. Sin embargo, el cronograma de rebaja arancelaria se ha cumplido. Hoy tenemos ya una preferencia muy grande, del 75 por ciento, lo cual es un avance enorme. Creo que es viable llegar este año a una decisión sobre el arancel externo común y eso va a ser la piedra de toque el mercado común.

En qué etapa de los cambios estructurales se encuentra el Uruguay? Creo que hay distintos planos donde el país tenía y tiene que hacer cambios de fondo que van desde lo más manido si se quiere, lo que hace al tema del Estado llámese Estado central, empresas estatales, seguridad social y también hay otro campo en el área comercial, de apertura. Después quedan otras áreas, totalmente alejadas de esta cartera, que serían la educación y quizás la salud. En lo que hace al área del Estado, se avanzó en materia de desburocratización, desregulación, pero creo que falta mucho por hacer en la parte de organización y funcionamiento del Estado central.

No le preocupa el alto déficit comercial que ha tenido nuestro país en lo que va de este año? El resultado de la balanza comercial no es ni bueno ni malo. Si uno desagrega las cifras ve que, en buena medida, el déficit está dado por una caída del precio de lana muy fuerte y por algunas dificultades en algunos mercados, caso Brasil y países europeos que están entrando en recesión. Algo similar se vio en Estados Unidos y esperemos que comience a cambiar.

No cree que influye también la política cambiaria? Puede ser, pero también aquí hay que mirar la realidad en su conjunto porque hay que tener en cuenta que en la estructura de costos de las empresas exportadoras los insumos importados bajaron por la apertura comercial y por el propio tipo de cambio.

A ello debe agregarse la drástica reducción en las tarifas públicas. Entonces, si están teniendo una dificultad de costos que, supuestamente, sería la contracara del atraso cambiario, en dónde está? Está en los salarios.

Y cuál es la solución? Porque quienes trabajan en esas empresas pueden aspirar también a mejores salarios.

Por supuesto que todo el mundo aspira a mejorar sus ingresos y legítimamente, aunque el reajuste se tiene que dar dentro de lo que la realidad permite. Hay que ver si la realidad permite, no digo en todos los casos pero sí en algunos, los niveles salariales actuales. Por otra parte, se han visto procesos de reconversión y de aumento de productividad importantes, pero no es un proceso parejo.