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TEMPLE Y RITMO: TOREA DINASTÍA

Joselito Dinastía el menor de una familia de toreros, de una dinastía que ha vestido el traje de luces, torea con temple y ritmo excepcionales. Quizá el pringue de sangre negra que ostensiblemente corre por sus venas le imprime a sus movimientos y a su dulce modo de ser, la cadencia musical de la raza de sus lejanos ancestros. Lo vimos en la feria de Sogamoso torear unos novillos sin mucha fuerza, con lánguidos pitones, pero con buena forma de embestir que permitieron al torero antioqueño, torear a su gusto, que es con cadencia, con temple musical pleno de ritmo. Es con son, ese ritmo que tienen los toros que embisten bien, acompasadamente, y que permite a los toreros artistas, mover los engaños, capa y muleta, con armonía de movimientos, dando lugar al ballet bellísimo que conforma el arte de torear. Si Dinastía consigue hacer en España, con toros de arrobas y pitones, lo ejecutado con los novillos de Antonio García en Sogamoso, que fue la continuación de lo realizado en otras

24 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Manolo Lozano, su apoderado, tiene la intención de hacerlo torear a puerta cerrada algunos toros, antes de presentarlo en las ferias de comienzos de la temporada española que se celebran en Castellón y Valencia. Después irá a Madrid, quizá en la fiesta de San Isidro y allí en Las Ventas, máxima basílica del toreo, si la suerte lo acompaña, confirmará la alternativa. Yo estoy seguro, porque he presenciado muchas ferias de San Isidro, que si Dinastía repite ante el toro de verdad, que den emoción del peligro, lo hecho en Sogamoso, se le rendirá el exigente tendido siete y el severo crítico del diario madrileño ABC, Vicente Zavala tendrá que aclarar imparcialmente que así es el bello arte del toreo ejecutado con temple y con ritmo.

La corrida Resumiendo el conjunto de la corrida podríamos decir que es una de las mejores que se han dado en la plaza de Sogamoso en los 26 años desde su inauguración. Los toros, o toritos de Antonio García, casta Santacoloma, embistieron bien y permitieron el lucimiento de los dos toreros que actuaban en un mano a mano. Cinco de los púpilos del señor García mostraron bravura, y solamente uno, el lidiado en segundo turno, dio muestras de ser manso.

El torero de la tierra, César Camacho, cortó 4 orejas; una en su primer toro y dos en los lidiados en tercero y quinto lugar. Dinastía tuvo la mala suerte de tropezar con el único manso de la tarde y en la lidia de éste estuvo discreto, pero se lució mostrando su toreo lento, relajado y templado en los astados corridos en cuarto y sexto lugares. Especialmente me gustó la labor de José Gómez Dinastía en el sexto de la tarde, burel que mostró algunas dificultades apretando mucho contra las tablas, defecto que superó Dinastía con una buena lidia, ayudado oportunamente por el gran peón de brega que es su hermano John Gómez.