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LA ALEGRÍA DE LLEVAR LA BATUTA

La orquesta es una ciudad: ofrece toda clase de sonidos; emite sensaciones infinitas semejantes a las alegrías y tristezas que desviven a los habitantes urbanos; la compone un grupo heterogéneo, una suma de individuos que están cada uno en lo suyo... La orquesta es una ciudad dividida por sectores de instrumentos, como si se tratara de barrios, y es una dictadura en la cual un director hace las de alcalde: de él depende cada día, cada concierto. La orquesta es el instrumento de mayores posibilidades; sobre todo la posibilidad de conocer gente : lo dice un joven que hace las de primer mandatario de algunas de esas ciudades orquestas, Alejandro Posada.

24 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Se trata de un dirigente de 28 años. Uno de esos mandatarios recordados por las orquestas de Medellín (la ciudad donde nació y vivió hasta hace ocho años), Bogotá y algunas de Austria, donde reside, Alemania y la ex Yugoslavia.

Su entusiasmo a la hora de dirigir, la vitalidad que transmite a músicos e incluso, ese aire bastante juvenil que lo caracteriza, hace que los músicos, por lo menos en Colombia, recuerden sus presentaciones. Posada se perfila como uno de los más grandes directores de orquesta que ha tenido el país.

El camino se ha ido abriendo rápidamente para Alejandro Posada desde que vive, estudia y trabaja en Viena. Sin embargo, los primeros solfeos no se diferenciaron de los de la mayoría de músicos colombianos. Y como su hermano Sergio empezó por estudiar piano en el Instituto de Bellas Artes de Medellín y estuvo en varios coros. Desde ahí ya se inclinaba más hacia la dirección que a la interpretación. Fue así como, a comienzos de los ochenta, al lado de Alberto Correa, se convirtió en fundador y creó la Orquesta Filarmónica de Medellín y la Sinfónica Juvenil. Además tenía otro oficio, la dirección del coro del Colegio Alemán, del cual es egresado.

Pero dirigir es algo que no se confronta solamente en una ciudad o un país, así que estudiar en Viena se convirtió en una meta que volvió remota otro de sus entusiasmos, la electrónica.

Las notas son alegres En Austria, Alejandro Posada comenzó por ser uno más de los miles de jóvenes que llegan provenientes de cualquier país del mundo, sorprendidos por el profesionalismo que se advierte en la capital mundial de la música; absortos ante la abundancia y escépticos sobre sus propios resultados.

Sin embargo, Posada ha coronado con éxito los peldaños que llevan a la cima de la música. Eso, sorteando la soledad y la excesiva seriedad de la gente, unas circunstancias de más para que la música fuera su refugio...

Dirigir es un sueño que se ha realizado en varios coros y orquestas de Europa (la Mozart de Viena y la de la Baja Austria), y que se renueva tres veces al año en Colombia. Pero dirigir también ha llegado a ser un sueño frustrado. Posada es testigo y, en cierta forma, víctima de la guerra de la ex Yugoslavia. Muchos de sus compañeros perdieron la vida o figuran en algún campo de concentración. Cuando iba a asumir la dirección de la orquesta de Sarajevo, la guerra se desató callando sus notas e ilusiones. Cada orquesta es un retrato de su ciudad .

Y justamente, si hay una razón que explique las motivaciones de Alejandro hacia la dirección, esa es la alegría de llevar a ese grupo de intérpretes por las esferas menos exploradas de la música.

Hay una gran calidez en ese encuentro entre la música y este joven director. La alegría de la música es una condición que mantiene su interés por trabajarla, por eso le gusta tanto la receptividad del público colombiano. Alejandro Posada no se ha dejado robar, por la rigurosidad y disciplina de la música, el entusiasmo ante la ciudad, la alegría de ver fútbol o de asistir a cine. La arrogancia no funciona cuando se trata de dirigir una orquesta . Su admiración por otros músicos depende, precisamente, de esa actitud humana frente a la música. Por eso recuerda con gusto haber asistido a un ensayo de Leonard Bernstein.

Pero lo rápido que han llegado las cosas no ha destruido el convencimiento original sobre la necesidad de estudiar, eso debe ser permanente en todo director , sobre todo cuando los niveles musicales del mundo son más altos cada vez y las oportunidades para un joven son difíciles de encontrar.