Archivo

CANDIDATOSCOSTEÑOS

Es evidente que con los lanzamientos de Roberto Gerlein Echeverría y el general Maza a la Presidencia de la República, la bandera de la candidatura costeña ha quedado por completo desvirtuada. Y no por ellos que, auncuando costeños, no son los que la enarbolan, sino por David Turbay, quien precisamente se ha proclamado como el candidato costeño , olvidando que lo son no solo los dos anteriores citados sino también Enrique Parejo González. Y hacen bien, sin duda, los demás aspirantes costeños en no costeñizar su candidatura, porque ello da un cariz marcadamente regionalista, que puede resultar muy contraproducente en las demás zonas del país. En efecto, votar por alguien sólo porque es de una determinada parte, no constituye un argumento convincente, sino tan solo geográfico, y por cierto que peligroso.

23 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Esto, desde luego, para nada demerita la importancia de la Costa Norte en la política nacional. Supongo que David Turbay habrá pensado en ello, y en un importante antecedente histórico, que fue el de Evaristo Sourdís. En su momento, Sourdís hizo tánto daño a la candidatura oficial del Frente Nacional en ese entonces, representada por Misael Pastrana, que por poco lo borra del mapa, abriéndole un boquete por el que casi se cuela el general Rojas Pinilla.

Al igual que el Valle, Antioquia y los Santanderes, el Litoral Atlántico juega papel neurálgico a la hora de unas elecciones, con mayores veras cuando es una región conformada por siete departamentos. Y Turbay debe haberlo creído así. Creer que una candidatura costeña, por el hecho de serlo, le dará un caudal de votos importantes en la consulta, para después negociar. Negociar, por ejemplo, la vicepresidencia, con quien resulte el candidato ganador. Lo cual no tiene presentación, pues la vicepresidencia será se supone algo más que una simple dignidad, para convertirla desde ahora en ficha de trueque. El vicepresidente esencialmente va a instituirse para reemplazar al presidente, en caso de que éste falte.

Pero auncuando David ha hecho un trabajo interesante a nivel de concejales y diputados de la región, es evidente que tampoco lo acompañan los jefes políticos costeños en su causa un tanto segregacionista. Y todos los demás grupos de Bolívar distintos del suyo están hoy con Samper, lo mismo que en el Atlántico, salvo en el caso de Name Terán. El domingo pasado tuve por cierto oportunidad de asistir en Barranquilla a una reunión dirigencial a puerta cerrada en la que no había menos de mil personas. Y tuve, además, ocasión de escuchar un enjundioso discurso del ex ministro de Desarrollo, Fuad Char, quien está considerado como una persona cerebral pero tímida en estos ajetreos proselitistas. Vaya discurso, sinembargo, el que se echó ante tan implacable concurrencia! Mas, en fin. Si es cierto que la presencia de Samper en Bolívar, Atlántico, Magdalena, Córdoba, Sucre, Cesar y Guajira es un hecho realmente significativo, también es claro que dicha presencia no debe limitarse a los votos que tiene de los parlamentarios que lo apoyan. Sino encarnar las soluciones para los graves problemas que afectan a estos departamentos, el principal de los cuales es indudable son los golpes que ha sufrido el sector agropecuario, al igual que la ganadería. Y si a esta depresión del agro se suma la violencia guerrillera que se registra sin freno en zonas como el Cesar, la amenaza es que la agitación de los insurgentes se fortalezca y active cuando se genere el desempleo que ya se vislumbra, por culpa de diversos factores (algunos de ellos incluso climáticos, como la sequía) que han vapuleado la agricultura, y al amparo de que es el hombre el que está al servicio de la economía y no la economía al servicio del hombre, según el modelo económico vigente.

La Costa Atlántica preside el Congreso, rezan los titulares de los periódicos de anteayer, pues dos cordobeños fueron elegidos presidentes del Senado y la Cámara. La coincidencia de este hecho con un discurso del ex presidente López al recibir la Orden de la Democracia, y en el que señala que los tiempos han alterado el criterio de la opinión pública con respecto a la clase política, no solo en Colombia sino en todo el mundo democrático , es justamente el gran reto que le aguarda a Ernesto Samper: conciliar los indudables apoyos políticos que tiene, con la opinión del país nacional. Y eso sólo podrá lograrlo en la medida en que se convierta en el candidato de los problemas costeños y de los problemas de los no costeños, por supuesto y no simplemente en el candidato de los costeños , como otros. Es el desafío de contar con el firme respaldo del partido en todas partes, ofreciendo simultánemente respuestas concretas a los conflictos sociales y económicos de una zona del país que aún no sale del atraso, por culpa muchas veces de algunos de esos mismos políticos. Todos ellos, en cualquier caso, frente al veredicto cada vez más riguroso de su electorado, y de la opinión en general.