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MERCEDES SOSA

La vitalidad de Mercedes Sosa se sostiene intacta a pesar de los 58 años de vida, los cuarenta y cuatro de presencia artística y sus buenos kilos de más. Parece muchas personas en una. La señora, la de aire de abuela buena, de matrona. Esa persona que sin ser identificada despierta la ternura y muchas veces la nobleza.

21 de julio 1993 , 12:00 a.m.

La segunda, la más popular de todas, aparece con su magia sobre el escenario. Sube al público con su hechizo y lo transporta al mundo de la esperaza y la vitalidad que refleja. Una mujer que puede manejar un estadio sin más esfuerzo que su propia voz y la energía natural que transmite.

Hay una tercera Mercedes Sosa. La que cuestiona, la que abre sus ojos para mirar con detalle su entorno. La de la crítica social que tantos problemas (pero más satisfacciones) le ha dado en el mundo.

Otra: la que ha recorrido las noches bohemias acompañadas de muchos amigos y buenos daiquiris. La fumadora (hoy ex) de largas desveladas acompañadas de muchos libros.

Todas estas personalidas hacen a Mercedes Sosa una mujer feliz y tranquila con la ayuda del yoga, que con tenacidad y buenos frutos ha soportado embates peligrosos por su terca costumbre de ser siempre la persona o personas que lleva por dentro. No se acomoda.

Regresó a Bogotá, luego de uno par de años de ausencia. Igual, como si nada hubiera cambiado en tantos meses. Con la misma disponibilidad que la ha caracterizado.

Camina algo más lenta, como si a cada paso fuera repasando canciones como Gracias a la vida, Alfonsina y el mar, La cigrarra, Para cantarle a mi tierra, Como yo lo siento....

Cobijada por un grueso abrigo para el frío bogotano que siempre le pega fuerte, pero que admira, con vestido de seda, con cara lavada y algunas joyas de adorno, apareció Mercedes, como siempre, sonriente. De qué manera se enfrenta a un público que no maneja su idioma, en Europa por ejemplo? Los europeos van a los espectáculos míos porque buscan a la mujer latina y con esta cara no puedo representar otra cosa diferente. No soy anglosajona, soy latina y soy esa intérprete que descubrió el Nuevo Cancionero.

Pero no toda la gente me comprende. Al fin y al cabo soy una retransmisora de otros músicos. Aquí mismo ocurre algunas veces, no me comprenden. Simplemente lo que de mi trasciende, parte de mi garganta.

Además, mi vida es una particularidad. Soy como las plantas de la Puna, por más que se doblen no se quiebran y eso es lo que expreso en el escenario. Creo que para sobrevivir hay que poseer dos cosas claves en la vida: ternura y espinas. Y cuando rompí por primera vez mi ingenuidad, llegaron las espinas. Eso lo proyectamos todos. Ultimamente ha interpretado canciones rock . Eso hace parte de su evolución musical? En realidad no comprendo mucho el rock ni el pop, además, nunca compro un disco de estos géneros.

Sin embargo, me gusta mucho lo que hace Peter Gabriel y también lo de Sting, y en mi país, Fito y Charly son claves.

Pero sinceramente me cuesta adaptarme a la nueva música. Lo cierto es que hay cosas que me conmueven y las canto con verdadero fervor. En ese sentido, le debo mucho a los jóvenes de mi país.

Yo sé que con la zamba y la chacarera estoy como pescadito en el agua, pero no me puedo olvidar de lo nuevo, de eso que también nos pertenece y hace parte de nuestra realidad.

Recientemente grabé El tiempo es veloz de David Lebón y estaba muy preocupada de no hacerlo bien. Tuve que modular mucho la voz. El resultado me hizo llorar de la alegría. Cómo fue la participación en el último álbum de Fito Páez? Estaba en mi casa en Madrid, en vacaciones, y Fito me llamó porque estaba buscando una voz para una canción en particular.

Acepté y al otro día nos vimos en el estudio de grabación. Recuerdo que entré a las 11 de la mañana y a la una de la tarde la canción ya estaba lista. Eso hace parte de mi compenetración con los nuevos ritmos que se generan en mi país. Cómo son sus relaciones con los músicos que, después de usted, marcaron una época con el rock? En general soy buena amiga de los artistas argentinos. Tocamos juntos en todos los escenarios. Conozco la sensación de cantar solo porque nos tiemblan las piernas cuando nos enfrentamos al público. Por eso siempre que puedo estoy con Víctor Heredia, León Giecco, Alejandro Lerner, Nito Mestre, Spinetta e interpreto sus canciones.

Ahora mismo adapté de Alejandro Todo a pulmón, en ritmo blues.