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ULTIMOS PELDAÑOS PREVIOS A LOS CAMPOS ELÍSEOS

Las próximas dos etapas del Tour de Francia, que completarán el paso por los Pirineos, serán los dos últimos obstáculos serios que tendrá que afrontar el español Miguel Indurain en su paseo triunfal hacia París, en donde, salvo una desgracia, subirá por tercera vez consecutiva a lo más alto del podio. La etapa de hoy saldrá de Andorra, entrará en España, por donde se subirán el Collado del Cantó de segunda categoría y el Alto de la Bonaigua de primera antes de regresar a Francia a través del Portillón, en cuya cima faltarán 65 kilómetros para completar el recorrido de 230,5 que unirá el Principado con el Alto de Saint Lary Soulan.

21 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Entre el puerto de segunda categoría, por el que el Tour entrará de nuevo en su habitat natural, y la cima de primera, en la que concluirá la decimosexta etapa, los supervivientes de esta edición aún tendrán que escalar las rampas del Peyresourde.

Mañana se saldrá de Tarbes y, antes de concluir los 189,5 kilómetros que llevan a la meta de Pau, los ciclistas subirán el mítico Tourmalet, de categoría especial, y el no menos legendario Aubisque de primera en una etapa que, a pesar de ser llana en sus últimos 55 kilómetros, tendrá una gran dureza.

El día de descanso en Andorra no fue muy diferente a otras jornadas de esta índole y la mayoría de los equipos rodaron unos cuantos kilómetros para no perder el ritmo y dedicaron el resto del tiempo al descanso.

Lo que está claro es que el Tour entró en su recta final y tiene a Indurain como principal protagonista. Su fórmula es sencilla, pero no está al alcance de ninguno otro: superlativo dominio en las contrarreloj y control férreo en las de montaña.

Después de ganar el prólogo del Puy du Fou, el español hundió a sus rivales en la contrarreloj del lago de Madine. La ventaja de 5.44 minutos que después de esa jornada llevaba al suizo Tony Rominger, el más fuerte rival, se ha mantenido después de las dos etapas alpinas y la primera jornada pirenaica.

Entre Indurain y el suizo que es cuarto, en la general figuran el colombiano Alvaro Mejía y el polaco Zenon Jaskula, que firmarían ahora mismo concluir en ese honroso lugar.

Una vez pasados los Pirineos, queda la Orthez-Burdeos, una etapa llana en vísperas de la contrarreloj del sábado en la que Indurain puede colocarle unas cuantas guindas más al pastel galo que se comerá al día siguiente en los Campos Elíseos.

Así que más vale que el que quiera estar arriba ataque pronto. Y que lo haga con mucha fuerza, porque el descanso le viene bien a Indurain. Si no le sobreviene una desgracia, lo único que tiene que hacer es controlar y, de paso, seguir las indicaciones de Unamuno, otro Miguel: Que inventen ellos .