Archivo

DENUNCIAN ESTAFA EN VENTA DE TAXIS

Alrededor de cuarenta personas denunciaron por estafa a la firma Autos de la 53, radicada en la carrera 7a. con la calle 53, en el sector de Chapinero en Bogotá. Conforme a las denuncias, los propietarios de la compañía desaparecieron después de recibir de manos de cada uno de los afectados sumas que oscilan entre un millón y nueve millones de pesos.

21 de julio 1993 , 12:00 a.m.

A los frustrados compradores les ofrecían vehículos Dacia, con radioteléfono y taxímetro, en razón de 7.000.000 de pesos cada uno.

En el caso de los taxis, una vez cancelada la cuota inicial, tasada en 2 000.000 de pesos, los compradores debían pagar cuotas de 255.100 pesos, durante 36 meses.

Según la información suministrada por varios de los denunciantes entre quienes figuran Rodrigo Rodríguez Carvajal y Mónica Andrea Munévar los compradores hicieron las consignaciones en dinero con la mira de obtener un taxi, pero se encontraron con respuestas evasivas de los vendedores y con que éstos desaparecieron el 12 de julio de la sede de la compañía.

A ese respecto, la denuncia penal elevada ante la Fiscalía por Munévar, precisa que el 12 de mayo ella se presentó a negociar un vehículo Dacia modelo 1993, y entregó un cheque por 2 000.000 de pesos, con el fin de separar el vehículo. El compromiso de los vendedores era entregar el automóvil en el curso de los quince o veinte días siguientes.

Transcurridos dos meses, sin embargo, Autos de la 53 no había cumplido con lo acordado y en vista de que el vehículo no aparecía por ninguna parte, la denunciante fue a reclamar el dinero. Sin embargo, el 12 de julio, una persona que trabajaba allí, de nombre Reinerio Pastrana, le informó que no había recursos para devoluciones.

Una estafa equivalente cobijó a Rodríguez Carvajal, con el agravante de que en su caso debió acudir a varias citas, una de ellas en Alamos, donde supuestamente se encontraban los automóviles a órdenes de la Aduana.

Un reintegro La firma también comercializaba automóviles particulares y colectivos nuevos y de segunda.

Para la adquisición de colectivos, relató a EL TIEMPO una de las afectadas, los compradores debían entregar 9 000.000 de pesos, la fotocopia de la escritura de una propiedad raíz, el certificado de ingresos y un par de referencias bancarias.

Una vez cumplidos esos requisitos explicó la fuente los compadores se comprometieron a entregarle en quince días una Luv 2.300 modelo 91, de segunda mano, con placas SFN-221, afiliada a la Empresa Pensilvania.

Cumplido el plazo, sin embargo, los vendedores sólo dieron respuestas evasivas.

El 2 de julio, un vendedor de apellido Pastrana le dijo que el carro había llegado ese día a las 10 de la mañana al concesionario, pero que no lo habían podido tener ahí porque llegaban otros automóviles.

El vendedor le dijo que el colectivo estaba en Autofull, en la calle 127 con la Autopista Norte, pero el sitio resultó ser un lavadero de carros.

Finalmente, el 3 de julio, a las 10 de la mañana, la afectada logró ubicar a bordo de un Renault 18 de color vino tinto, de placas HO 8295, al vendedor Reinerio Pastrana, hermano de Pastor Pastrana, quien figuraba como gerente comercial de la firma.

Reinero fue conducido a la Unidad de Fiscalías de la 40, donde se comprometió a reintegrar los 9 000.000 de pesos, pero hasta ahora sólo le han devuelto ocho millones de pesos.