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LA TIERRA VALE HUEVO

No venda la tierra, mijito . Y acto seguido expiraban los viejos, los abuelos. Ahora es a otro precio: no venda la tierra y el que expira es usted, porque la quiebra, los intereses, los acreedores se lo comen si es que la broca ya no ha acabado con usted. Estamos viviendo en Colombia la antítesis de la sabiduría ancestral. Antes la tierra era sagrada, ella era la que aseguraba el valor del dinero y lo acrecentaba. Quien quería invertir compraba tierra y tierras, ese dinero nunca se devaluaba. Ahora vaya usted al Quindío, al norte del Valle, a la zona cafetera y verá a la gente desesperada vendiendo la tierra, para luego invertir; en qué? En lo que no es eterno, en lo que incluso se derrumba, en edificios. Da tristeza ver tierras hermosas sembradas de café, el vegetal precioso que levantó y sostuvo la economía del país toda la vida , tierras que nadie quiere comprar ahora, excepto los que sabemos, tierras que se venden por la mitad de lo que costaron, por la tercera parte de lo que

21 de julio 1993 , 12:00 a.m.

La Federación se ha empeñado en diversificar a punta de plátano. Se paga al caficultor un millón de pesos por hectárea de café arrancada y se incentiva la siembra del plátano. Sabido es que el caficultor, cuando no es del café vive del plátano. Entonces la propia Federación y el gobierno están lanzando al campesino y al sembrador del grano y de plátano al desastre total. Para qué sembrar plátano si con la apertura el país se inundó de plátano ecuatoriano, que llega no sólo a Pasto, sino hasta Armenia e incluso Medellín, como quien dice hasta las propias puertas de Urabá, emporio platanero y bananero? Ese plátano ecuatoriano entra a un precio ínfimo. Hace poco en Cali, por cada racimo de plátano verde que la gente compraba se le regalaba uno maduro. Hasta tal extremo ha llegado la situación.

Cuando los desesperados cafeteros del Quindío y del Valle, que arrancaron sus maticas de café y sembraron plátano a cambio, recojan la cosecha, qué harán con ella si el plátano ecuatoriano sigue entrando a precios no ya bajos sino rastreros? Precios con los que es imposible competir porque la mano de obra en el vecino país es muy barata. El salario mínimo en Ecuador es de 30.000 pesos colombianos.

Sí, el gobierno parece estar ganando la batalla a la inflación, pero a costa de qué? Del campo. Esto suena chistoso, si no fuera dramático, en un país que todavía vive del campo. Y así no viviera de él, es política poco menos que suicida abandonarlo, cuando no se ha llegado a los umbrales de la industria. Con industria poderosa, con las divisas que ella genera, se puede comprar toda la comida que se quiera. Arabia Saudita es un ejemplo palpitante; allá se ríen de la tierra; ni la tienen. Ellos podrían exportar arena, que es lo único que poseen. Pero, ricos en hidrocarburos, pueden darle la espalda a una tierra que no tienen. Y así sus divisas les permiten traer diariamente del extranjero toda la comida que necesitan. Me temo que los colombianos nos estamos quedando sin la tierra y sin la industria, sin la comida y sin el dinero para comprarla. El hombre que vive del campo, y de cuyo trabajo se ha alimentado el país, se ve abocado a vender la tierra para poder comer. Se está comiendo la tierra. Y la tierra, así, no alimenta. Mata de hambre.