Archivo

CORNEADO GITANILLO

El diestro Gitanillo de América fue corneado ayer en la plaza La Pradera de Sogamoso por un toro en agonía, que le empitonó en el costado derecho del maxilar inferior. El médico Guillermo García, de la Clínica de especialistas de Sogamoso, dijo en el primer parte médico que aunque se trata de una herida de considerable profundidad, no hubo fractura y el torero se hallaba consciente, pero adolorido por el fuerte traumatismo.

20 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Anoche el matador fue atendido por un cirujano plástico y, según los médicos, el diestro deberá permanecer en recuperación al menos una semana, aunque él insiste en reaparecer en Cartagena el próximo domingo.

La cornada se produjo cuando el segundo toro que le tocó en suerte, el quinto de la tarde, ya se había derrumbado en medio de los estertores de la muerte, pero el matador quiso hacerle un último desplante tremendista y verlo morir de cerca.

Gitanillo de América había cumplido una faena en que mezcló el toreo serio con algunos de sus acostumbrados desplantes toreriles, de rodillas en el ruedo o tirado a un lado la muleta, lo que hizo levantar al público y luego pedir una oreja que no se concedió.

Prácticamente igual había sido la faena de Gitanillo en su primer toro, en el que escuchó la ovación y dio vuelta al ruedo, pero no se le otorgó el apéndice.

Mientras tanto, el rejoneador antioqueño Dayro Chica y Rafi de la Viña, el segundo matador de a pie, cortaron cada uno una oreja.

Chica cuajó dos magníficas y artísticas faenas, en las que ejecutó con maestría todo tipo de suertes con el rejón de castigo, además de que puso banderillas con las dos manos, se lució en la banderilla corta y templó bien.

Para casi todos los aficionados, Chica merecía las dos orejas en su primer toro, en el que se le otorgó una; y al menos un apéndice en la lidia de su segundo enemigo, pero no se le concedió.

El diestro español Rafi de la Viña apenas cumplió en su primer.

En el segundo tuvo aún menos suerte porque le correspondió uno de calidad, pero sin fuerzas, el cual cayó varias veces sobre la arena.

De la Viña dijo que el toro era falto de fuerzas, pero además le atribuyó los tropiezos al mal estado del piso.

Por ello pidió un toro de reserva, el sobrero, que aunque acusó al comienzo el mismo defecto, terminó por permitirle el lucimiento. Al final, le concedieron la oreja, tras despacharlo de una estocada completa.

Esta segunda corrida de la Feria de las bodas de plata de la plaza de toros La Pradera de Sogamoso se vivió con tendidos llenos y se lidiaron toros de Suescún.

Hoy concluirá la Feria con el mano a mano entre César Camacho y José Gómez Dinastía .