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NUEVO OBSTÁCULO A MAASTRICHT EN G.B.

Los euroescépticos británicos lograron ayer un importante avance en sus esfuerzos por torpedear el Tratado de Maastricht, al conseguir que la Suprema Corte estudie un recurso que impugna su proceso de ratificación. Ayer la Suprema Corte de Londres juzgó que el recurso era admisible, pero no indicó en qué fecha dará a conocer su fallo sobre el fondo. Especialistas declararon que la decisión puede ser hecha pública en dos días o en dos meses y que, de todos modos, podrá ser apelada.

20 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Después de Alemania, donde un recurso del mismo tipo es estudiado desde comienzos de julio por el Tribunal Constitucional, Gran Bretaña se convierte así en el segundo país de la CEE donde el futuro del Tratado de Unión Europea depende de una decisión de justicia.

Los otros diez países de la Comunidad han procedido ya a su ratificación formal.

Lord William Rees-Mogg, ex jefe de redacción del Times autor del recurso, sostiene que el proyecto de ley sobre la ratificación estaba lleno de vicios de forma fundamentales, ya que el proyecto discutido por el Parlamento no cubre la totalidad del enunciado del Tratado .

El gobierno, por su lado, estima que no tenía necesidad de someter al Parlamento sino un texto que ponga en conformidad la legislación británica con el Tratado y no éste en su totalidad.

Este nuevo revés se produce en muy mal momento para el primer ministro John Major, quien debe enfrentar el próximo jueves una prueba especialmente delicada en el frente parlamentario, donde los anti-Maastricht de su partido y toda la oposición, han amenazado con aliarse para ponerlo en minoría en una votación específica sobre el capítulo social del Tratado, un marco para una mayor integración de las políticas laborales y sociales.

Mientras que funcionarios gubernamentales trataban de mantener una apariencia de tranquilidad, destacados asesores y dirigentes del Partido Conservador trabajan febrilmente para evitar una derrota en la votación del jueves sobre el tratado que socavaría seriamente la ya debilitada autoridad de Major.

Major se entrevistó con dirigentes del Partido Conservador para ver cómo lograr derrotar una revuelta de parlamentarios de esa bancada opuestos al tratado de Maastricht que podría anular la exigua mayoría de 18 bancas que el gobierno tiene en la Cámara de los Comunes.

Los conservadores opinan que el Capítulo Social sólo favorece la destrucción de empleos y es producto de un pensamiento socialista.