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EN JAQUE EE.UU. POR INUNDACIONES

Las catastróficas inundaciones provocadas por la crecida del río Mississippi y de sus afluentes, continuaron extendiéndose en el medioeste de Estados unidos cediendo así los diques improvisados por los efectivos de la Guardia Nacional y los habitantes. El saldo provisional era de 22 muertos, 13 de los cuales en el Estado de Misuri, que será visitado por el presidente Bill Clinton mañana sábado.

16 de julio 1993 , 12:00 a.m.

El Presidente estadounidense ya visitó a las víctimas de las inundaciones en Davenport (Iowa) y en Des Moines, también en Iowa.

Y aunque Clinton ya prometió que pedirá al Congreso cerca de 2.500 millones de dólares en ayuda federal para las víctimas, según estimaciones de las autoridades locales, las pérdidas producidas por las inundaciones se acercan ya a los 5.000 millones de dólares.

La situación en el territorio estadounidense es critica. Más de 220 condados, incluyendo a todo el Estado de Iowa, fueron declaradas en situación de desastre natural; cerca de 2,4 millones de hectáreas de tierras agrícolas se encuentran bajo las aguas y tanto el tráfico fluvial como el terrestre y ferroviario está gravemente perturbado.

Por otra parte, Clinton recibió las recomendaciones del Pentágono sobre el asunto de la integración de los homosexuales en las Fuerzas Armadas y prometió una pronta decisión sobre la cuestión.

El miércoles pasado, Clinton declaró que existen todavía algunas diferencias de opinión entre los siete miembros de la Junta de Jefes de Estado Mayor (JEM), el máximo órgano castrense de mando.

Fuentes militares aseguraron que Les Aspin, ministro de Defensa, presentó al presidente una fórmula de compromiso entre la propuesta inicial de levantar totalmente la prohibición de que los homosexuales sean militares, y el deseo de la jerarquía castrense de mantener su exclusión.

La opinión, conocida como no preguntar, no decir le permitirá a los homosexuales servir en las Fuerzas Armadas siempre y cuando no lo reconozcan en privado o en público.

A cambio, las Fuerzas Armadas no podrán preguntar o investigar las conductas sexuales de los militares a menos de que existan pruebas creíbles de este comportamiento dentro o fuera de los cuarteles.

Cabe anotar que desde hace 50 años los militares que reconocen su condición de homosexuales son llevados ante un consejo de guerra y dados de baja del servicio activo.