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AGROINDUSTRIA: BALANCES DÉBILES

Los problemas de la baja demanda y las restricciones impuestas a las importaciones de algunos productos como maíz y pollo, se reflejaron en el comportamiento de la producción agroindustrial durante el segundo trimestre del presente año. De acuerdo con los resultados de la EOE, entre abril y junio el 30 por ciento de las empresas procesadoras de materias primas agrícolas incrementaron su producción. El 36 por ciento conservó los niveles del primer trimestre, en tanto que el 21 por ciento registró descensos.

18 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Esta situación llevó a los empresarios agroindustriales a darle una calificación de tres, sobre cinco, al manejo económico del Gobierno. Aunque no lo rajan , es la calificación más baja entre los sectores consultados y es levemente inferior al promedio.

Los procesadores de materias primas agrícolas no son igual de optimistas que el resto de los industriales. Sostienen que el crecimiento económico del presente año será de 3,58 por ciento, y prevén una tasa ligeramente superior para 1994.

La muestra más evidente de la precaria situación del sector fue el decrecimiento en las ventas registrado por el 39 por ciento de las empresas encuestadas. Además, un 33 por ciento dijo que las ventas del trimestre permanecieron estables. Sólo el 27 por ciento presentó incrementos en la comercialización de sus productos.

Sin embargo, las perspectivas en este sentido son de optimismo. Para el trimestre julioseptiembre, el 39 por ciento cree que las ventas mejorarán; el 33 por ciento dice que permanecerán estables, y el 28 por ciento estima que caerán.

Como los textileros, los empresarios de la agroindustria resultaron muy afectados por sus balances. En el trimestre abril-junio, para el 61 por ciento disminuyeron y solo para 11 por ciento aumentaron.

Al igual que con las ventas, los procesadores de materias primas agrícolas aspiran a mejorar sus utilidades en el trimestre julio-septiembre. El 33 por ciento de los empresarios encuestados cree que las ganancias aumentarán y el resto que se estancarán, se reducirán o simplemente no hacen pronósticos.

El pesimismo de la agroindustria contrasta con sus estimativos de inflación que esperan para 1993. El sector sostiene que este año el costo de vida aumentará 22,9 por ciento, tasa que coincide con el promedio de la encuesta.

Industria y no agro En esta oportunidad, las consultas sobre el comportamiento económico y del sector se hicieron específicamente con las empresas agroindustriales, debido a la dificultad que tienen los agricultores para estimar variables como producción y ventas, ya que éstas corresponden a un ciclo de producción semestral o anual, mientras que la encuesta es trimestral.

En consecuencia, según diversos analistas, la mejor forma de medir la evolución del agro es consultando a los procesadores de materias primas rurales.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la posición de los agroindustriales es totalmente contraria a la de los agricultores en temas como la apertura, la gestión del Gobierno y la revaluación.

En comparación con el trimestre anterior, mientras los agricultores rechazaban ampliamente la revaluación, los agroindustriales, principalmente aquellos que utilizan materias primas importadas, sostienen que la revaluación no es un problema sino una ventaja.

Se conservan las críticas a la escasez y el costo del crédito, al igual que las quejas por la baja demanda.