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PABLO FERNANDEZ: UN POETA PROFETA

Pocos creadores latinoamericanos destilan la bondad y el desprendimiento del escritor Pablo Armando Fernández, quien como jurado fuera el artífice del Premio Cervantes para la poetisa cubana Dulce María Loinaz, a quien compara con Virginia Woolf, sobre todo en su novela Jardín. Pablo, que es todo generosidad, estuvo recientemente en Colombia participando en el encuentro de poesía de Medellín y se conmovió hasta las lágrimas, con la ternura y comportamiento del pueblo antioqueño. Nunca antes había visto algo parecido. Lo que ocurrió en Medellín no suele ocurrir en ninguna parte del mundo. Tal vez no se pueda repetir, porque en ningún sitio de la tierra hay oyentes tan fervorosos, atentos y dedicados. Hay un culto por la palabra, por la poesía. Es conmovedor ver cómo gente de todas las condiciones se reúne para oír a los poetas. Es como si ellos fueran poseedores de un secreto que radica en la escritura y en la palabra me confesó haciendo brillar el azul intenso de sus ojos.

19 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Como el recinto adjudicado para la lectura de la poesía fuera insuficiente, Pablo propuso hacer dos lecturas. Una dentro y otra fuera, para que nadie interesado en escuchar a los poetas se privara de su palabra.

Un jovencito que nunca podré olvidar me dijo: Vuestas palabras son una reafirmación de la vida . Me conmovió hasta las lágrimas. Cuando volví a mirar al argentino Marcos Silver, descubrí que también estaba llorando.

He leído poesía en India, Suecia, Estados Unidos, Argentina, México, en 50 países del mundo, y nunca asistí a algo parecido. La gente entra como en trance, en éxtasis al escuchar la voz de los poetas .

Pablo que conoce bien la poesía colombiana, que admira a Silva, a Valencia, a Zalamea, a León de Greiff, cree que la poesía colombiana está en el hueso, en la esencia, con mucho sentido; no es la poesía vanal. Los poetas aquí están cerca de la sabiduría; es un fenómeno interesante, lo mismo en la literatura .

Cierta mezquindad Al hablar sobre Dulce María Loinaz cuya poesía compara con la de Eliot se extraña de que en España el premio hubiera tenido más eco que en Latinoamérica. Nos falta generosidad. Hay cierta mezquindad en nuestras parcelas literarias. Pero es que no tenemos una literatura en conjunto; hay una colombiana, una cubana, una argentina, una peruana, una mexicana, con características muy definidas, y dentro de cada una hay continuidad; aparecen voces que confirman la validez de estos países.

Cómo ve el panorama literario latinoamericano? Estos países están muy separados, más allá de los Andes, los ríos, la selva amazónica. Hay una gran separación. No puede ser una falta de entusiasmo y de espíritu; es algo que no entiendo. Yo que vivía en Estados Unidos, me enteraba mejor allá de lo que pasaba en nuestros países. La poesía nadaísta la conocía en Norteamérica. Leí La vorágine en Nueva York. A veces uno se entera de las novedades porque las universidades hacen simposios.

Es una lástima que no haya una mayor comunicación entre nosotros; una toma de conciencia de nosotros mismos, nacidos en este continente. Deberíamos dar una mirada profunda hacia nuestro paisaje de costumbres, a la cultura en general. Aquí hay algunos pueblos más antiguos que algunos europeos; si miráramos hacia ellos, seríamos pueblos ricos, centrados en nosotros mismos. Nos falta autenticidad porque miramos hacia afuera. Conozco muchos autores que triunfaron porque publicaron en España, Francia o Inglaterra.

Durante mucho tiempo, Pablo Armando Fernández escribió poesía; luego se interesó en la novela y en el cuento. Ha publicado dos novelas y tiene otra en la imprenta. Ha escrito crítica y ensayo, y dirige la revista de la Unión de Escritores de Cuba. Hasta los 30 años vivió en Nueva York, y su obra ha sido traducida a varios idiomas.

Soy un gran lector. Leo más de lo que escribo y escribo para saber si he aprendido algo. Yo he tomado la literatura como un objetivo de conocimiento de mí mismo. Tanto de lo que me llega como de lo que sale de mí. No creo que haya poeta de generación espontánea. Hay un acarreo, una acumulación .

En mi primera novela el protagonista busca su identidad a través de la escritura; en la segunda, a través de la comunidad, y en la tercera, a través de la confrontación entre dos .

Su revista que aspira a volver continental algún día, y que quisiera que contemplara las artes en general: plásticas, cine, música, escénicas y literatura, por ahora está dormida. La atrapó la crisis del papel. Esperemos que algún mecenas haga el milagro de ayudarle a despertar.