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ENTRE EL BIEN Y EL MAL

La amenaza de destitución del Veedor, que luego dejó en suspenso el mismo Consejo de la Judicatura, se convirtió, por el manejo que se le dio al caso, en asunto político. Los copartidarios del combativo funcionario lo apoyaron, incondicionales. Y se mostraron energúmenos por las críticas que recibió el Veedor por extralimitación de funciones y, diría yo, por exceso de verbalismo, de protagonismo y de beligerancia, actitudes que no son propiamente las que debe tener un defensor del Tesoro público. Y, aunque el país bueno quiere que la batalla contra la corrupción se dé a fondo, sucedió, en desarrollo de este caso que señalarle errores al Veedor y disentir de su manera de proceder, no de su lucha, se consideró como un tácito apoyo a los corruptos. Retornando anímicamente a las épocas del laureanismo, han dividido a la opinión entre oro y escoria. El caso Ossa, de otra parte, aunque en el fondo haya un enfrentamiento entre lo que es bueno y lo que es malo, dividió a quienes opinan entr

19 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Por tratarse de asuntos de la Iglesia, se cree que el bien siempre está de su parte y opinar en contra es apoyar el mal. No obstante, es lícito disentir sin, por eso, caer en las tinieblas exteriores.

Y es lo que ocurre ahora a propósito del mensaje de la Conferencia Episcopal y de las críticas que 12 arzobispos, 49 obispos, siete vicarios, cuatro prefectos y tres administradores apostólicos, le hacen al gobierno. Rechazamos el inaudito pronunciamiento de la primera Corte Constitucional que se atrevió a calificar a la Iglesia como violadora de los derechos humanos, precisamente por estar prestando a los más humildes el servicio que los lleva al desarrollo humano y al conocimiento del Dios Revelado , dice el documento en el capítulo del Concordato. Y en el de No a la violencia dice que no se puede descartar el diálogo sincero.

Tema crítico que ha manejado a su manera, por su cuenta y con mucha pantalla, el obispo Castrillón, quien sin condenar abiertamente a los muchachos como él llama a los subversivos y sin reconocer que los diálogos se rompieron no propiamente por culpa del gobierno, intenta propiciar diálogos regionales a los cuales se opone el gobierno mientras los alzados en armas sigan atentando contra la población, con asaltos, secuestros, vacunas y otras prácticas delictivas.

Temas tan delicados, que le importan tanto al país, deben tratarse sin maniqueísmo. Porque nadie es depositario absoluto de la verdad. Y el bien y el mal no son aquí los polos opuestos.