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LAS PRENDAS QUE PRENDEN

Casiano Pardo, el personaje de Alvaro Salóm Becerra en Al pueblo nunca le toca, coleccionaba en un viejo baúl las prendas íntimas de sus amadas. De vez en cuando las sacaba, les hablaba y, a través de ellas, recordaba el modo de ser, pensar y actuar de sus antiguos amores. Y es que en corsetería la ropa es mucho más que un capricho exclusivo de las mujeres o un anhelado trofeo de caza de los hombres: el traje íntimo exterioriza la personalidad de cada mujer. Esta prenda es tan insinuante, sofisticada, coqueta o discreta como quien la usa.

18 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Son muchas las condiciones por las que una mujer escoge su ropa interior. Más allá del clima de la región o de la influencia familiar, la selección depende del modo en que la mujer maneja su sensualidad. En ello se ve reflejada , dice el sicoanalista Eduardo Forero.

Una de las primeras preguntas que el doctor Forero hace a sus pacientes se refiere a los gustos en corsetería. Aunque en un principio las coge por sorpresa y se muestran desconfiadas, el diseño y color de sus interiores dicen más de su personalidad que dos horas de charla , comenta.

Es de tal importancia para la mujer la identificación con su ropa interior que los diseñadores colombianos crean sus modelos a partir del perfil de cada una de ellas. Hay estilos para la mujer ejecutiva, para la ama de hogar, para la femme fatal, la adolescente e incluso para la despreocupada que compra las prendas sólo por contrarrestar la fuerza de gravedad, sin interés alguno por los detalles.

Los colores, estilos y materiales son fundamentales para definirlas. La mujer tradicional, por ejemplo, sigue comprando modelos de dos piezas, en colores blanco y negro. Culturalmente se asocia el blanco con la pureza y el candor, mientras que el negro refleja elegancia, discreción y sensualidad.

Los tonos rosado, gris, jade o pastel son los que caracterizan a las personalidades juvenil y descomplicada. En este tipo de mujeres juega un papel preponderante el body. Ese sutil compañero creado para el confort del cuerpo y la estética de la silueta refleja un ser transparente, jovial, indiscreto y sensual que desarrolla una moda erótica y, a la vez, romántica.

La usuaria del body tiene un perfil definido. Es la mujer entre los 15 y 40 años de edad que se siente orgullosa de su cuerpo. Segura de sí misma, posee la picardía de satisfacer su ego, sabiéndose constantemente observada. Para ella, la libertad de movimiento y el realce de su silueta es lo principal a la hora de comprar ropa interior , dice el diseñador Eduardo Talero.

Para Miryam Torres, propietaria de Fantasías , un almacén de ropa erótica de la zona rosa de Bogotá, la ropa interior juega un papel decisivo en la relación de pareja. Del grado de sensualidad, de la cantidad de tela y de los adornos que posea, depende la felicidad y duración de un encuentro , argumenta.

La mujer que compra sus estilos, dice, es una mujer descomplicada, sincera y liberada. Generalmente, entre los 25 y 40 años prefieren el color rojo y el uso de ligueros. Son mujeres ardientes que aman el sexo y lo transmiten a través de su ropa .

Lo cierto es que con todos los estilos y colores la mujer colombiana es muy exigente a la hora de comprar ropa íntima. Sabe lo que quiere, reconoce la calidad en materiales y diseño y paga lo necesario con tal de sentirse identificada con las prendas que viste , dice María Fernanda Guerrero, Jefe Nacional de Ventas de Formfit de Colombia.

La moda de hoy...

Retomando lo retro , que se traduce en el empleo de prendas enterizas, los bodies y taddyes hijos directos del corsé, la moda europea lanzó la idea de mostrar lo inmostrable , transformando, de paso, la ropa interior en una obra de arte por y para la mujer.

Esa tendencia llegó a Colombia y definió varios estilos de acuerdo con la personalidad: el de la mujer tradicional, juvenil, angelical, ejecutiva y liberada.

Las tradicionales prefieren trajes de dos piezas con énfasis en adornos, bordados y encajes, copas medias o de poco cubrimiento en los brasieres para dar firmeza y seguridad, mientras que las juveniles tienden al uso de prendas strech y mucho más provocativas.

Las angelicales representan la moda con varios grados de transparencia, el empleo de tul y vual y encajes de tipo chantilly, dibujos antiguos y cintas finas. La ejecutiva tiene una marcada tendencia hacia el confort, utilizando tejidos que se mueven con el cuerpo: escotes delicados en la espalda y acabados con gamuza, mallas y piel de animal. Por su parte, la mujer liberada es la de la ropa íntima con animados tejidos y estampados, encajes y bordados con cuadros, rayas, lunares y flores. Indispensables los ligueros, los cordones, las hombreras anchas y la manga corta.

Los diseñadores colombianos no conciben un ropero íntimo modelo 93 sin brasieres de aro metálico y flexible, las tiras anchas en diversos materiales, cintas elásticas muy elaboradas en encaje o diversos adornos de millaré u ojalillo. Es obligatorio el body con encajes en lycra o algodón strech de manga corta o larga y con diversidad de escotes.

Los panties no se quedan atrás. Aunque se le ha dado más importancia al diseño del brasier, se estima que cada mujer tiene tres cucos por cada uno de ellos. Los de hoy son altos a la cintura o con vértice elevado y, ojalá, con falditas laterales.

En los panties de uso diario es mayor el cubrimiento del derriere y, en ocasiones especiales , es común la tanga o supertanga con diseños lanzados. Su empleo, claro, depende del tipo de mujer.

EL SOSTEN DE LA HISTORIA La importancia de las prendas íntimas es producto de una larga historia. Las primeras mujeres que usaron el corsé fueron las cretenses, entre los años 3000 y 1500 A.C.

En la Edad Media las prendas fueron ignoradas porque las culturas ocultaban la forma femenina. Fue hasta el siglo XVI cuando la prenda interior, especialmente el brasier, alcanzó la gloria. En 1550 se crearon en España las varillas de metal forradas en tela. A partir de ese momento y hasta 1830 el interés por la ropa interior se redujo a su mínima expresión.

Herminib Cardolle, en 1889, agotada porque su corsé no la dejaba respirar bien, le quitó la parte que cubría el torso: así nació el brasier. Sin embargo, su creación se la disputa con la norteamericana Caresse Crosby, quien disgustada por la forma de un corsé bajo su traje de noche, cosió dos pañuelos juntos con cargaderas de cinta rosada. En 1923 surgieron los trajes de una pieza que incorporaban corsé y brasier. En 1930, entre tanto, se creó el aislador. En 1935 Warner s introdujo las copas modeladoras. Con la segunda guerra mundial se optó por materias primas sintéticas.

En el 68, líderes feministas protestaron, en el concurso Miss América, lanzando brasieres al Basurero de la Libertad porque, decían, el brasier es el símbolo de la opresión machista . Esa revolución fue pasajera por problemas médicos, como la distensión de los ligamentos del busto.

De todas formas, con las modas de ayer y de hoy, la mujer se sigue conociendo por su ropa íntima. Ellas han estado históricamente tan ligadas a su condición, su cuerpo y su personalidad que su aporte se ha constituido en un verdadero soporte de masas .

CAPRICHOS DE MUJER Cada década del siglo XX tiene un estilo definido en diseño de ropa interior. Aquí lo más representativo: * Los 20. Uso del satín, cretón, lamé, crepé, colores brillantes y estampados orientales. * Los 30. Prendas pequeñas, livianas y ajustadas. DuPont creó el nylon y la lycra. Se inventó el cierre del brasier. * Los 40. Diseños simples. Por la guerra no se producían fibras y se innovó en materiales. * Los 50. Se tuvo en cuenta el tamaño del busto. Uso de almohadillas, algodones y nylon. * Los 60. Senos naturales con escotes. Nacen los juegos de brasier y panties minúsculos. * Los 70. El brasier no es obligatorio. Simplicidad de estilos y colores. Los conjuntos se asemejaban a los bikinis. Surgieron las tangas. * Los 80. Lo sexy marca la moda. Predominan el blanco, beige y negro.