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TAN SÓLO OCHO MARTILLAZOS

No fueron muchas las manos generosas que colaboraron en la subasta internacional de arte organizada por el anticuario de La Cancillería y que estaba destinada a recaudar fondos para el Hospital Lorencita Villegas de Santos. De cerca de cien óleos, bronces, íconos, acuarelas, joyas, relojes, armas, monedas y otras obras de arte, se subastaron 34, de las cuales sólo ocho quedaron en manos del público.

17 de julio 1993 , 12:00 a.m.

La subasta se inició hacia las ocho y media de la noche y fue cerrada dos horas después cuando se había alcanzado a recuadar un millón 800 mil pesos.

Según Alvaro Sánchez de Miranda, curador del anticuario, del total del dinero obtenido por la venta de las obras, se hará una donación al Hospital para ayudar a subsanar la crisis financiera por la que atraviesa . Sin embargo, no indicó el monto exacto de la donación.

Las obras que se encontraban dispuestas para subastar, elaboradas en los siglos XVI, XVII, XVIII y XX, eran tanto de artistas nacionales como extranjeros.

Se encontraban, por ejemplo La Partida de Ajedrez de Eugene Appert, una obra de colección de la época romántica, y la pintura colonial denominada El Tríptico de Campaña de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos.

Adicionalmente se incluían en la subasta piezas raras y curiosas como el directorio general de Bogotá, editado en 1894, considerado como el libro más pequeño del mundo y un ladrillo que formó parte de la base de la estatua de la Libertad de Nueva York.

Sánchez explicó que las obras que no fueron subastadas entrarán a formar parte del patrimonio del Hospital Infantil.

Las pinturas que quedaron en poder del público son Casa de Campo , vendida en 250 mil pesos; Caballos para Lídia , subastada en 120 mil pesos; un bodegón al óleo de autor anónimo, en 90 mil pesos; la acuarela Mariposas Africanas vendida en 40 mil pesos; un grabado denominado Por las Quebradas Andinas , en 150 mil pesos; y los óleos Fantasías y Arando y Terruño , subastados en 600 mil y 200 mil pesos respectivamente.

Adicional a esas pinturas se vendió, en 350 mil pesos, la escultura en bronce denominada Soñando . Debido a que ninguno de los asistentes se ofreció a comprar más obras, la subasta se cerró hacia las once de la noche.