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CRÉDITO UPAC: PARA DÓNDE VA

Tanto se ha dicho recientemente sobre el crédito Upac, que se ha creado confusión. Es verdad que los recursos de las corporaciones de ahorro y vivienda (CAV) serán insuficientes para atender toda la demanda de un sector constructor en bonanza; pero la principal causa de este problema no será la baja disponibilidad de recursos del sistema, sino el gran crecimiento de los desembolsos de crédito. En los primeros seis meses de 1993, estos superaron en 118 por ciento los del mismo período del año pasado. Se estima que en 1993 se efectuarán desembolsos superiores a 1,5 billones de pesos, cantidad superior en más del 90 por ciento a lo desembolsado en 1992.

17 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Algunos temen que la reciente autorización a las CAV para otorgar créditos de consumo llevará a que los recursos que podrían haber financiado viviendas se destinen a la compra de sofás y neveras. No será así.

Por el contrario, el que las CAV puedan ofrecer ahora nuevos servicios a sus ahorradores, como acceso a cajeros automáticos y puntos de pago electrónico en el mundo entero, tarjetas de crédito y créditos para fines distintos a los de la vivienda, hará que sean entidades más atractivas para los ahorradores.

No se puede olvidar que solo en la medida en que las CAV capten ahorros podrán financiar la construcción y la adquisición de vivienda. EL3] Hoy, siete de cada diez hogares colombianos son propietarios de su vivienda. Para atraer los ahorros de esos hogares propietarios de vivienda, las CAV deben ofrecerles crédito para las demás necesidades que puedan tener.

Por supuesto, las CAV continuarán canalizando sus recursos prioritariamente al sector inmobiliario en general y a la vivienda en particular.

Primero, porque el Gobierno impuso un tope máximo del 7,5 por ciento del total al crédito de consumo de las CAV; y segundo, porque los préstamos para vivienda son una actividad rentable, que las corporaciones conocen bien.

Además, durante las próximas décadas, la demanda de crédito para vivienda será enorme. En Colombia tenemos hoy 6,8 millones de viviendas, y durante los próximos cuarenta años debemos construir diez millones más.

La vivienda social deberá recibir cantidades muy importantes de crédito durante las próximas décadas. Actualmente, el sistema Upac financia 45.000 viviendas de interés social cada año.

Para que se pueda realizar bien la construcción de la vivienda social, el Estado deberá tener un papel mucho más activo en la ampliación de la oferta de tierra para este efecto, a través de la expansión vial, de redes de servicios y, en general, del trabajo mancomunado con el sector privado para la construcción de infraestructura.

El crédito hipotecario en Colombia necesita de fuentes nuevas de recursos, distintas de las cuentas de ahorro y los certificados a término tradicionales.

Es necesario desarrollar el llamado mercado secundario de hipotecas; en otras palabras, vender en la bolsa títulos a 10 o 15 años, representativos de paquetes de deudas hipotecarias.

El gran servicio que el sistema Upac le ha prestado al país, más que la financiación de la construcción, es haber hecho posible que los hogares se hicieran propietarios.

Ahora, los hogares pueden utilizar ese activo como garantía para la obtención de nuevos créditos, pues solo ocho de cada cien viviendas en Colombia están hipotecadas.

La clase media colombiana tiene una formidable palanca financiera en su vivienda propia. El país tiene que estimular el aprovechamiento de ese recurso, como apalancamiento de créditos para inversión en pequeñas y medianas empresas. Buena parte del crédito que otorguen las CAV durante las próximas décadas debería estar orientado a ese propósito.