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PLAN PARA INDULTAR EL BAHAREQUE

Este año se ejecutará el Plan Nacional de Fomento de la Guadua, en rescate de un material olvidado y un recurso natural aún abundante en el país. Se invertirán $7.311 millones y se establecerán catorce mil hectáreas nuevas del cultivo. Con el Ministerio de Agricultura cooperará el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para realizar quince trabajos de campo con misiones internacionales en la materia, veinticinco cursos talleres y el diseño de nuevos documentos que hagan justicia con los usos e importancia de la guadua como ingrediente fundamental en la construcción y en la vida de los colombianos.

17 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Los caseríos de guadua desnuda, en sectores de invasión y áreas marginadas de todo el país, son apenas unas de las múltiples expresiones de esa alma del viejo Caldas, que persiste contra todas las condenas y sobrevive a los riesgos reales o imaginarios. Estos últimos, provenientes de un clasismo social que pañeta y camufla.

El arquitecto Jorge Robledo Castillo, una autoridad colombiana en la materia, pidió una tregua y un verdadero exorcismo en favor del calumniado bahareque, al que se declaró una guerra que lleva ya varias décadas, pero que no ha logrado del todo su propósito mas sí ha hecho suficiente daño a la tradición arquitectónica.

Las malquerencias contra la guadua, una especie de bambú y convertida en bahareque para la construcción no han sido gratuitas en esta región.

Los recuerdos de incendios en 1925 y 1926 en el corazón de Caldas que destruyeron 30 manzanas de casas levantadas en guadua, el elemento de construcción más normal de aquellos tiempos, trajeron una condena radical contra el uso de esos materiales inflamables.

Pero se culpó a la guadua y las maderas en general, como a un chivo expiatorio , necesario, sin que en la realidad se le haya comprobado nada.

Por eso se lanza, dentro del plan de fomento, el objetivo de reeducar y capacitar a unos 19 mil campesinos y adecuar 28 viveros forestales que auspicien un mejor clima de supervivencia a las nueve millones 985 mil plantas que se criarían en los próximos cinco años, para reivindicar la guadua.

Arte elemental La utilización de la guadua en esta región responde no solo a un manejo práctico sino a un lenguaje artístico espontáneo.

El enlace hecho con una geometría elemental para formar bajantes y drenajes, se convierte en un tejido manufacturado con cientos de tubos naturales y con el preciosismo elemental, sin rebuscamientos, de arquitectos empíricos de la zona, que son los mismos artesanos de la construcción.

En las paredes de las piezas de las casonas el ingenio paisa viejo-caldense encontró incluso sus propios cofres de seguridad , cuando los abuelos buscaban sitio distinto al colchón, para guardar dinero o joyas, en los altos de las habitaciones.

Se cree que de ahí vino la idea hotelera de las cajillas de seguridad , en este caso formadas sobre los tambores de guadua que hacían de parales y eran perforadas con cuchillos puntiagudos, dejando puertecillas bien disimuladas y que eran descubiertas más por accidente que por malicia, por los nietos.

El uso de la guadua no es exclusivo de las provincias cafeteras. En todos los rincones de Colombia se ha mantenido vigente este material, por su bajo costo y sus múltiples ventajas.

Incluso se observa en la práctica que en cientos de casas, de las que aparentan haber sido remodeladas, simplemente se ha reemplazado la fachada blanda por materiales duros, pero el resto de la vivienda continúa soportada por bahareque tradicional, o en apoyo con otros materiales.

Para Robledo Castillo, la aprensión en su contra resulta curiosamente superada por razones económicas. Quienes en las ciudades reniegan de edificaciones tradicionales, montan con orgullo casas de descanso, campamentos y viviendas para los trabajadores, justamente en bahareque. Lo hacen con abundancia de maderas, para embellecer los paisajes de las fincas y mostrarlas a los amigos. Eso resulta una ironía.

Con el Plan Nacional de Fomento, por lo menos, se prevé una tregua.

Así, las 27 mil 990 hetáreas sobrevivientes de estas especies en todo el país, se convierten en materia de trabajo para las corporaciones autónomas regionales y las Secretarías de Agricultura, que tendrán el apoyo estratégico del BID, la Federación de Cafeteros y el Sena.

Además, la Federación de Cafeteros y la Corporación Nacional de Turismo, se proponen lograr en 1993 la venta de paquetes turísticos, sobre todo en Alemania y otras naciones consumidoras de café, en los que el atractivo central será la vivienda cafetera construída y mantenida con madera y guadua.