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OTRA NOCHE EN CARTAGENA, PERO CONTIGO

15 de julio 1993 , 12:00 a.m.

No es nada difícil para un poeta, un pintor o escritor plasmar y escribir cosas bellas sobre Cartagena. Más aún, aquí, cualquiera se vuelve poeta.

Quién no se inspira en una noche llena de estrellas, al caminar descalzo sobre la arena mientras contempla la inmensidad del mar cubierto por el reflejo de los últimos rayos del día? O al recorrer en coche las románticas callecitas con sus faroles a media luz y sus balcones coloniales desde donde cuelgan trinitarias de colores.

No es difícil imaginar fantásticas historias mientras la voz del cochero chambaculero se mezcla con las notas musicales de la ciudad nocturna. Tal vez, para él su rutina pero no para los turistas que cada noche inventan su propia fiesta.

Robarle un pedazo de tiempo a la noche para creerse corsario o pirata a bordo de un galeón que recorre despacio la bahía, es una forma de apreciar el inolvidable paisaje de Cartagena. Lleno de luces ambarinas y sonidos tenues que se acentúan con el sabor de la comida de mar que ofrece el Club de Pesca, ubicado en una de las fortalezas españolas más representativas de la ciudad.

El paseo en chiva también es buena opción, al son de la cumbia y los vallenatos mientras se disfruta de un trago de ron, una empanada con huevo o unos deliciosos fritos.

Es una fiesta que invita a conocer la ciudad desde la cima del Convento de La Popa, el Castillo de San Felipe de Barajas o en un recorrido por las calles del sector amurallado, incluyendo las plazoletas y el Portal de los Dulces.

A dónde ir? En la ciudad antigua, fascinante y acogedora, o en la modernidad de la capital turística, engalanada por el inmenso mar, existen todos los sitios imaginables que invitan a pasar una noche tropical.

Si se quiere tener dominio sobre todo el Corralito de Piedra es preciso ascender hasta los miradores de la torre del restaurante Bodegón de La Candelaria o al Bar Giratorio del Hotel Capilla del Mar.

En la Calle del Arsenal, en el centro frente a la bahía, se encuentran ubicadas tabernas, bares, restaurantes y pizzerías que de noche se convierten en los sitios in de la ciudad. Cada uno con su propio estilo, se ha tomado la calle para que el turista goce a plenitud de los grupos de mariachis, boleros, vallenatos, música caribe, salsa y otros.

La ciudad amurallada ofrece románticas noches en la Tasca Bar del Baluarte de San Francisco Javier, una muralla convertida en sitio para la sana diversión. La Escollera de La Marina, restaurante y discoteca donde se presentan agrupaciones musicales internacionales o La Quemada y Paco s, ambos restaurantes-bar con música del caribe.

También se encuentra Ricuras, sitio para amantes del arte y la buena música. Lo acompañan una serie de tabernas ubicadas en la calle de la Universidad, de La Mantilla, Del Tejadillo y otras.

En la ciudad moderna, a lo largo de la avenida San Martín de Bocagrande o entre sus calles, Cartagena tiene sitio para cada diversión.

Completan la vida nocturna de la Heroica los casinos del Caribe, en el centro comercial Pierino Gallo y el Royale en el Hotel Caribe, al igual que el el bar Olimpo, la discoteca Minerva del Capilla del Mar, el Bar Bolero del Hotel Caribe, el Bar Cangrejo y Los Jardines Tropicales del Hilton .