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HABRÁ MAYOR LIBERTAD CAMBIARIA

El proceso de apertura económica y el futuro ingreso de las divisas del petróleo exigirán una mayor libertad en el régimen de cambios del país. Del mismo modo, las tasas de interés deben disminuir aún más, de manera que el rendimiento financiero en el mercado interno sea similar a lo que se obtiene en el exterior.

15 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Todo ello contribuirá a un mayor equilibrio en la economía. Las anteriores fueron las apreciaciones de Roberto Junguito Bonnet, miembro de la junta directiva del Banco de la República, durante un almuerzo programado por la Bolsa de Bogotá.

De acuerdo con el codirector del Emisor, la junta está estudiando diversos mecanismos para liberalizar aún más todas las operaciones externas que se realizan entre Colombia y el exterior con fin de facilitar más el comercio internacional.

En la actualidad se están estudiando ajustes a la resolución 57 que modificó el sistema cambiario del país. Con ella se permitió que las entidades financieras intervinieran en el mercado de divisas y se eliminaron otros controles sobre el manejo del comercio con el resto del mundo.

No obstante, Junguito advirtió que no se podrán eliminar del todo ciertas restricciones al ingreso de capitales ya que el país tendrá que afrontar, en el futuro, los ingresos adicionales de la riqueza petrolera de Cusiana y ello aumentará las reservas internacionales.

Un incremento del ingreso de divisas presionará la demanda y, de esta forma, sería mayor la presión en las alzas en precios. Por ello, aseguró Junguito, no será posible acelerar la devaluación en el futuro.

Devaluar el peso implicaría mayores ingresos de divisas por la vía de las exportaciones y ello presionaría aún más el costo de vida. En otras palabras, lo que se gane por devaluación se perdería por inflación , afirmó Junguito.

Adicionalmente, reveló que el Gobierno aceptó pagar la deuda de 800.000 millones de pesos que tiene con el Banco de la República por títulos que emitió el banco para financiar el gasto público.

Para saldar la deuda, el Gobierno emitirá papeles, y parte del dinero que recoja por este mecanismo se girará al banco. Se estima que la obligación quedará cancelada en unos ocho años.

Fin de certicambios Los certificados de cambio como mecanismo de ahorro y de control del dinero en circulación ya están en proceso de extinción y se limitarán a ser un instrumento de control del tipo de cambio.

De acuerco con el funcionario del banco central, ya se están produciendo las últimas redenciones de los certificados de cambio que se empezaron a emitir a finales de 1991 con el objeto de controlar los medios de pago que estaban creciendo en forma desmedida por el ingreso masivo de divisas.

El año pasado, se llegó a tener una cifra cercana a los 1.300 millones de dólares en certificados de cambio, pero la cantidad se ha disminuido significativamente. El saldo a junio es cercano a los 870 millones de dólares y están por redimirse cerca de 400 millones de dólares.

Junguito expresó que, en el futuro, el control monetario se hará fundamentalmente con la emisión de títulos de participación y aseguró que el promedio de las operaciones de mercado abierto se mantendrá como hasta ahora, de manera que estos papeles fijen el piso de las tasa de interés.

Ya la junta directiva acordó disminuir en un punto el rendimento de los títulos de participación. La meta es lograr que la rentabilidad de estos papeles se acerque cada vez más a la tasa de inflación.

Durante los últimos dos meses, los Títulos de Participación han representado entre el 20 y el 40 por ciento de las operaciones totales de la Bolsa de Bogotá, mientras que los certicambios, que hasta el año pasado eran líderes en el mercado, solo significan el 8 por ciento de las negociaciones.

De otro lado, reiteró que el tipo de cambio no está tan revaluado como algunos afirman. El índice real de la tasa de cambio es superior al que existía en 1986, cuando las exportaciones empezaron a registrar tasas importantes de crecimiento.