Archivo

LA CASA OPINA

Según Augusto Pérez Gómez, director de La Casa, de la Universidad de los Andes, el problema del consumo de sustancias psicoactivas en Colombia ha sido hipersimplificado y desvirtuado a partir de consideraciones que suelen ser de carácter económico y político . Agrega que los intereses, las presiones internacionales y la espectacularidad de otras dimensiones del llamado problema de las drogas, también son las causantes de esta situación.

15 de julio 1993 , 12:00 a.m.

En un comunicado señala algunos elementos que él considera deben tenerse en cuenta para clarificar la situación. Uno de ellos es la necesidad de entender qué es un problema .

Para Pérez, el tomarlo como causante de muerte o de gasto de dinero en servicio de salud, no es lo correcto; puesto que bajo este criterio, comparar el número de muertos por sobredosis de cocaína, por ejemplo, con las cifras obtenidas por cualquier forma de cáncer o con algunas enfermedades raras, sería ridículo .

Por otro lado, según Pérez, algunas personas no saben interpretar las estadísticas sobre consumo de drogas, pues en muchas ocasiones afirman que no hay problema y para ello se basan en estadísticas que demuestran todo lo contrario.

Es el caso de la afirmación que el consumo de heroína es de sólo 0.2 por ciento, la mayoría de las personas piensa en una cantidad insignificante; pero cuánto es el 0.2 por ciento de tres millones? Seis mil .

Pérez considera que cifras como esta deben ser tomadas desde diferentes puntos de vista: salud, costos, laboral, criminológico y sufrimiento humano.

Pero, además, asegura que el tipo de encuestas sobre las que se basan estas investigaciones tienen dos defectos básicos: elevado nivel de mentira, que produce un subregistro sistemático, y falta de la problación de marginales.

De otro lado, dice que hay un sesgo en la información, pues quienes interrogan o explican el problema de las drogas siempre tienen el mismo núcleo de interés: el narcotráfico y sus implicaciones a nivel de violencia y de dinero.

Finalmente, asegura que es errónea la clásica distinción entre países consumidores y países productores. (RECUADRO MAC)