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LUZ ROJA AL ESTATUTO DE BOGOTÁ

15 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Un pliego de 26 observaciones formulado por la Secretaría Jurídica de la Presidencia de la República frenó, suavemente, la velocidad del proceso sobre el Estatuto de Bogotá.

En efecto, el martes, varios de quienes participaron en la redacción del anteproyecto dieron por seguro que el Jefe del Estado lo firmaría en la noche de ese día, hora antes de viajar al Brasil, a participar en una reunión de presidentes.

El martes por la noche, el presidente César Gaviria se reunió con su secretario jurídico, Luis Fernando Uribe Restrepo, y con el viceministro de Gobierno, Jorge García González, para examinar las eventuales correcciones al proyecto.

Tras la conferencia, en la que se leyó el pliego elaborado por la Oficina Jurídica y que contiene 26 observaciones cuyo sentido no ha sido revelado, el Jefe del Estado impartió instrucciones para que el proyecto de decreto sea corregido y esté listo a su regreso para una revisión final.

También se supo que el Ministro de Hacienda, Rudolf Hommes, pidió copia del proyecto, para darle una lectura. El Presidente está autorizado por la propia Constitución para dictar la carta magna de Bogotá, que remplace al decreto ley 3133 de 1968, expedido por el presidente Carlos Lleras Restrepo en uso de unas facultades extraordinarias que le fueron otorgadas por el Congreso.

La Constitución de 1991 estableció que si dos años después de promulgada esa carta, lo que sucedió el 4 de julio de 1991, el Congreso no había expedido el Estatuto de Bogotá, lo expediría el Presidente de la República.

Como es bien sabido, el Congreso no lo expidió, aunque la Cámara sí alcanzó a aprobar un proyecto elaborado a varias manos por senadores y representantes.

Aparentemente, ese proyecto fue tomado como guía por el Jefe del Estado y sus asesores para elaborar el nuevo proyecto, para lo cual se escuchó a los senadores y representantes ponentes y a varios concejales, con la advertencia de que el Presidente haría uso pleno de sus facultades, sin sujeción a ninguna supercomisión.

En los medios populares se ha especulado que con el estatuto vienen impuestos , pero está confirmado que allí no se consagrará ninguna clase de tributos. Sencillamente, el Distrito Capital queda facultado para definir, por medio del Alcalde y el Concejo, su política fiscal.

Curiosamente, ayer una niña llamó para pedir que se diga que el estatuto obligue al Distrito a tomar decisiones sobre cosas tan importantes como los niños gamines y los indigentes que andan por las calles .

Fenalco Por su parte, el Presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) Bogotá-Cundinamarca, César Castro Garcés, le envió una carta al Presidente César Gaviria en la cual le dice lo siguiente: Hubiera sido deseable que el Congreso de la República dictara la ley de régimen especial para el Distrito Capital, con arreglo a las normas constitucionales vigentes; pero tenemos la certeza de que su gobierno le dará a la primera ciudad del país, y una de las mas importantes de América Latina, el estatuto jurídico que ella merece .