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RODRÍGUEZ SE QUEJÓ 15 MINUTOS EN LA CORTE

Por primera vez, en los 58 días que lleva recluido en el Centro de Detención Federal de Miami, el jefe del cartel de Cali pudo hablar con las autoridades estadounidenses que llevan su proceso por narcotráfico. Pero, más que defenderse de los cargos, Rodríguez aprovechó su intervención para quejarse de las condiciones de reclusión a las que está sometido.

29 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Por primera vez, en los 58 días que lleva recluido en el Centro de Detención Federal de Miami, el jefe del cartel de Cali pudo hablar con las autoridades estadounidenses que llevan su proceso por narcotráfico. Pero, más que defenderse de los cargos, Rodríguez aprovechó su intervención para quejarse de las condiciones de reclusión a las que está sometido.

Cuando finalizaba su tercera presentación ante la Corte, el confeso narcotraficante pidió la palabra y durante 15 minutos presento sus reclamaciones ante la mirada atenta del juez Federico Moreno.

"Desde que fui extraditado, permanezco en una celda de castigo, aislado las 24 horas del día, sin poder salir al sol y sólo me permiten la visita de mi abogado", dijo Rodríguez.

El líder del Cartel de Cali -al igual que lo hizo Fabio Ochoa- permanece en la denominada SHU o Special Housing Unit, a donde confinan a los presos de máxima seguridad, o a aquellos que por desequilibrios físicos o mentales puedan atentar contra su propia vida.

Agregó que sólo ha podido llamar cuatro veces a su familia (la llamada más larga de 15 minutos y la más corta de tres); que de 10 p.m. a 6 a.m. (cada hora) un guardia pasa por su celda y le alumbra la cara con una luz amarilla, y que al único de sus nietos que tiene visa y que vino a visitarlo (un joven de 20 años que llegó a Miami el 9 de diciembre) sólo le han permitido verlo en cuatro ocasiones y a través de un vidrio pesado.

El juez pidió explicaciones a las autoridades sobre la situación del narcotraficante y un funcionario del centro carcelario informó que la otra semana Rodríguez podría ser trasladado a otra área del penal donde tendría más comodidad, y que se estudiaría una forma para que pueda comunicase con más frecuencia con su familia. La cónsul de Colombia en Miami, Carmenza Jaramillo, dijo que el miércoles de la semana pasada visitó a Rodríguez Orejuela en la cárcel y escuchó sus quejas.

Sin abogado.

Pero además de sus problemas de reclusión, Rodríguez Orejuela enfrenta una situación peor pues las autoridades estadounidenses no otorgaron la licencia a su abogado, José Quiñón, para poder recibir dinero del capo o de su familia para pagar sus honorarios.

Quiñón le informó al juez Moreno que el 3 de enero pasado solicitó una licencia ante la Oficina de Control de Moneda Extranjera del Departamento del Tesoro para poder recibir fondos de familiares de Rodríguez Orejuela y que el pasado jueves le la solicitud "porque no es política de este departamento dar licencias si el pago viene de una persona diferente del defendido".

De acuerdo con Quiñón, existe una propiedad en Colombia a nombre de Gladys Miriam Rodríguez Riveros, esposa del líder del Cartel de Cali, que data de los años 70 y que ha sido investigada por su oficina e incluso por la Fiscalía del sur de la Florida, para determinar que está totalmente desvinculada de las actividades ilícitas de Rodríguez Orejuela. Esa propiedad, precisamente, serviría para el pago de sus honorarios.

El jurista citó en la audiencia las enmiendas 6 y 14 de la Constitución de los Estados Unidos, que dan a las personas el derecho a elegir un abogado y que prohíben discriminar por raza, género o nacionalidad, Quiñón anunció que presentará una moción ante el juez Moreno para solicitar su mediación ante el Departamento del Tesoro y poder seguir adelante con el caso.

"De otra manera ni yo, ni ningún otro abogado va a poder representarlo (a Rodríguez). Yo soy el abogado que él escogió y en el que él confía. Es una arbitrariedad que el gobierno (estadounidense) lo esté forzando a quedarse con un abogado de oficio, cuando he demostrado con papeles y pruebas que él puede pagar "limpiamente" por mis servicios", dijo Quiñón.

Agregó haber recibido toda la colaboración posible de la Fiscalía del Sur de la Florida en ese aspecto. "El problema no está acá, sino en Washington con el Departamento de Justicia que aparentemente no permite eso", dijo Quiñón.

El fiscal Richard Gregory _que llevó la voz de la parte acusadora en el encuentro de ayer- no opinó sobre el tema pero previa consulta con el fiscal Marcos Daniel Jiménez accedió a darle a Rodríguez Orejuela y su abogado, hasta el próximo 28 de marzo para solucionar la situación.

"Vamos a dar dos meses de plazo, pues un mes no será suficiente para la burocracia de Washington", añadió el juez Moreno, quien se mostró dispuesto a colaborar con la defensa para que el acusado tenga la representación que él elija.

Para obtener la licencia de esos dos meses sin que eso interfiera con los plazos legales que tiene un detenido para que le sean presentados oficialmente los cargos en su contra, Rodríguez Orejuela tuvo que renunciar a ese derecho.

La falta de un abogado ha impedido que la Corte le formule formalmente a Rodríguez Orejuela los cargos de narcotráfico y lavado de activos.

FOTO: Gilberto Rodríguez compareció ayer, por tercera vez, ante una corte de Miami donde lo procesan por narcotráfico y lavado de activos. Archivo / EL TIEMPO

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