Archivo

CUSIANA Y EL TAMAÑO DEL ESTADO

Una de las primeras conclusiones que nos deja, a los afortunados asistentes al seminario Cusiana y la Economía Colombiana en los Años Noventa , en feliz hora concebido y organizado por el Departamento Nacional de Planeación, en asocio con el Banco Mundial, es el inevitable crecimiento del tamaño del Estado. A punto tal, que bien hizo vaticinar el Señor Ministro de Hacienda, en su discurso de clausura, la inaplazable necesidad de enfrentar una nueva reforma constitucional sí, como razonablemente se prevé, nuestras reservas petrolíferas llegan a ser, no de dos mil millones de barriles (base cuantitativa de las cifras del Gobierno y del propio seminario) sino de cuatro mil, en el solo contrato de Cusiana y Cupiagua. La admonición del Ministro y en general de todos los expositores colombianos, se funda en el monto de las transferencias que, por expreso mandato constitucional, ha de hacerse a las entidades territoriales, a los distritos y a los municipios y que bien puede desbordar los

12 de julio 1993 , 12:00 a.m.

En anterior artículo mostrábamos cómo los ingresos para el sector público, por razón de la explotación en Cusiana y para el período 19932005, ascenderían a 13.807,6 millones de dólares. Ante una cifra tal, el tamaño del Estado crece. Como habrán de crecer la sabiduría, la imaginación y sobre todo la prudencia de quienes hayan de administrar la bonanza.

Las disyuntivas que se plantean son varias: La administra toda preservándose así la nueva dimensión el aparato estatal? o por el contrario, Comparte esa tarea con el sector privado? Autoriza la generación de todos esos recursos, tras la explotación íntegra de los yacimientos? o, alternativamente y en ausencia e inversiones sustitutivas garantizadamente más rentables, pospone parcialmente la extracción? A fin de no monetizar íntegramente los nuevos recursos y reservándose el manejo, cabría efectuar inversiones en el exterior? Dentro de todas esas alternativas, exclusivas o combinadas, y muchas otras consideradas y con la mirada puesta en la racionalización misma del aludido tamaño del Estado se plantea el compartir con el sector privado, no sólo los beneficios, sino también las responsabilidades inherentes a la administración de la coyuntura (y caso también estructura) que se asoma.

Cómo hacer para transferir parte de esos recursos al sector privado? Este columnista inquirió a Alan Gelb, expositor en representación del Banco Mundial, acerca de sus apreciaciones en torno a un eventual manejo de la cuestión. Conceptuó que la teoría planteaba dos caminos basicos: por la vía del gasto público, o a través de la estructura tributaria, transfiriendo recursos, bien por la vía de la reducción de tarifas, o ya por la creación de señalados incentivos fiscales, estructurados con criterios claramente sectoriales.

El Viceministro Técnico de Hacienda le contó al país que un sendero propicio de hacer esa transferencia, sería el destinar algunos de esos recursos a la financiación de los Fondos de Pensiones, de aprobarse definitivamente la correspondiente reforma legal, lo cual a nuestro juicio constituiría un mecanismo oportuno, acaso sano, pero en todo caso selectivo de transferencia.

También se contempló un pago anticipado de una porción de la deuda externa (por ejemplo para reducirla de 17.000 a 10.000 millones de dólares), con lo cual, siendo más general que la anterior propuesta, se aliviarían, hacia el futuro y después de Cusiana, presiones inflacionarias, por ejemplo en lo relativo a la porción de las tarifas de servicios públicos enderezada a atender el servicio de la deuda externa.

El temario propuesto y el material entregado en el magnífico Seminario, a diferencia de los yacimientos, es inagotable. En aquellos y en estos el país deberá colocar toda su atención y buen juicio.