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EL TUCÁN AL QUE LE HICIERON UN NUEVO PICO

En 20 años dedicada a recuperar animales lesionados que les llevan a su casa del barrio Colombia, en Barrancabermeja, Martha Lucía Quintero cree haber hecho el mejor trabajo de su vida: implantarle una prótesis a Felipe , un joven tucán que estuvo a punto de morir al fracturarse su pico, pero que hoy tiene la posibilidad de alimentarse por sí solo.

27 de enero 2005 , 12:00 a.m.

En 20 años dedicada a recuperar animales lesionados que les llevan a su casa del barrio Colombia, en Barrancabermeja, Martha Lucía Quintero cree haber hecho el mejor trabajo de su vida: implantarle una prótesis a Felipe , un joven tucán que estuvo a punto de morir al fracturarse su pico, pero que hoy tiene la posibilidad de alimentarse por sí solo.

En vista de que la exótica ave silvestre no podía comer fue abandonada por personas del sector a mediados del pasado diciembre para luego ser recogida por Quintero.

"Al ver que era difícil alimentarlo y que estaba desnutrido decidí hablar con un amigo veterinario, que se ingenió la manera de hacerle la prótesis para que pudiera comer por sus propios medios", explicó Quintero, comerciante de 30 años.

Jairo Alonso Molina, el médico veterinario que lo atendió, dijo que lo primero que hizo fue tratar de no traumatizar al animal para mantenerlo consciente y así poder tomarle una impresión a su pico y crear su adecuación. Una segunda posibilidad, y que hubiera dado mejores resultados, era recurrir a la anestesia pero existía el riesgo de que el ave pudiera morir.

"Le pedí la colaboración a mi hermano odontólogo (Juan Carlos Molina) quien le tomó la impresión y me entregó el resultado. Y ese ñoquito que había quedado lo tomé como base para la fabricación del pico", explicó el veterinario, egresado de la Universidad de la Paz de esta ciudad.

La experiencia de los dos profesionales permitió que el implante tardara apenas 30 minutos. Según Molina, el pedazo de pico, de aproximadamente 6 centímetros y que pesó 11 gramos, fue construido en acrílico dental y con cámaras de aire para aminorarle el peso. El material y pegante empleados son los mismos que se utilizan en las prótesis dentales de los humanos.

El trabajo realizado por los hermanos puede estar avaluado entre 500 y 600 mil pesos, pero en este caso los especialistas no cobraron nada por el trabajo, pues tan solo fue necesario invertir 60 mil pesos, recolectados entre los habitantes del sector, para la compra de los materiales. Jairo Molina dijo que el procedimiento realizado con el tucán es el primero que se realiza en la zona.

Hoy, casi un mes después del implante de la prótesis, Felipe ha tenido grandes avances: come solo, escoge los alimentos que le gustan y se baña. Además, cambió casi todo su plumaje y sus colores son más brillantes y definidos, de acuerdo con lo que ha visto Quintero.

Sin embargo, el futuro de Felipe aún no está definido. "Hemos pensado tenerlo en casa otro tiempo y ver la posibilidad de, si se puede, llevarlo a algún zoológico donde lo puedan tener", asegura la mujer que nunca ha pedido ayuda a ninguna entidad protectora de animales.

Con sus propios recursos, Quintero ha recuperado a centenares de aves, perros y gatos abandonados que a diario le llegan a su casa, donde después de limpiarlos, curarlos y alimentarlos los devuelve a su hábitat o los entrega en adopción.

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