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SIN VACUNA NO SE INGRESA A PARQUES NATURALES

El Ministerio de la Protección Social y la Dirección de Parques Nacionales reiteraron que para evitar nuevos brotes de fiebre amarilla se está exigiendo el carné de vacunación contra este mal a toda persona que quiera ingresar a un parque natural del país, ubicado por debajo de los 2.200 metros de altura.

04 de enero 2005 , 12:00 a.m.

El Ministerio de la Protección Social y la Dirección de Parques Nacionales reiteraron que para evitar nuevos brotes de fiebre amarilla se está exigiendo el carné de vacunación contra este mal a toda persona que quiera ingresar a un parque natural del país, ubicado por debajo de los 2.200 metros de altura.

Dicho documento, solicitado por funcionarios de las áreas protegidas, debe tener una vigencia mínima de 10 días, pues se considera que la vacuna solo es efectiva a partir de ese plazo.

Además de las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta -que comprende los departamentos de Cesar, Magdalena, Guajira y el Distrito de Santa Marta-, los parques en los cuales este mal es endémico son Amacayacu, Río Pure, Cahuinarí, Puinawai, Nukak, Chiribiquete, La Paya, Macarena, Tuparro, Tinigua, Alto Fragua-Indiwasi, Sanquianga, Utría, Otún, Katíos, Catatumbo Barí y Estoraques.

Del grupo también hacen parte Los Colorados, Corales del Rosario y San Bernardo, Ciénaga Grande, Isla de Salamanca, Flamencos, Macuira, Old Providence, Tayrona, Santuario de Fauna y Flora Malpelo, Gorgona, Mono Hernández, Guácharos, Tamá, Tatamá, Las Hermosas, Farallones de Cali y Picachos.

Aunque la medida está vigente desde marzo del 2004, la Dirección de Parques ha detectado esta temporada casos de turistas que tratan de ingresar a esos sitios sin haberse vacunado.

Esta enfermedad es producida por el virus de la fiebre amarilla, que tiene dos ciclos de transmisión: el selvático y el urbano. El primero ocurre en zonas donde hay primates (micos), que son picados por mosquitos que viven en la selva, especialmente en las copas de los árboles.

Cuando las personas entran a zonas deforestadas, corren el riesgo de ser picadas e infectadas con el virus por estos bichos que bajan de los árboles. El urbano ocurre cuando las personas que adquieren la infección en la selva, viajan a pueblos y ciudades y son picadas por el mosquito Aedes aegypti, que habita en poblaciones ubicadas por debajo de los 1.800 metros de altura. Con el virus en su interior, transmiten el mal a personas sanas.

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